Mis Reflexiones

En esta sección compartiré reflexiones y frases, desde mi interior… ¡Espero sean de tu agrado!   🙂

 

NUBES GRISES EN AGOSTO, PERO SIEMPRE HAY LUZ…

 

Que los momentos difíciles hay que mirarlos con humor, alegría y buena cara… ¡Totalmente cierto! El pasado 30 de julio me operaron porque tenía “miomatosis de grandes elementos” en el útero (mi querida cunita de vida), desde hacía unos cuatro años y venía postergando la cirugía, hasta que desde finales de mayo de este año, la Madre Naturaleza me fue enviando claras señales de que ya era el momento. Fue duro para mí porque no me atraía ni poquito la idea de estar incapacitada, o con movilidad limitada, y en reposo obligado por algún tiempo, como tampoco me llamaba ni cinco la atención, que me “rajaran” el vientre, pero finalmente me tocó aceptar, y hoy, a 6 de agosto del presente, puedo decir que ya va pasando lo más duro. Las incomodidades han ido disminuyendo notablemente, de la mano del médico Supremo, Dios, del cariño y atención de todos los que me quieren y han estado pendientes –incluido todo el personal médico y de salud que estuvo conmigo-, y también de mí misma. Gracias de corazón a todos aquellos, familia, y amigos, a quienes les había contado del suceso y se han portado de maravilla conmigo… ¡Gracias, gracias, gracias! ❤ Porque no es fácil. En verdad hay instantes en que uno flaquea por la angustia, molestias o quebrantos corporales, y no sabe si tendrá la paciencia y el tesón suficientes para aguantar, pero ¡con fe, amor y entereza, todo se puede! 🙂 🙂 🙂

He aprovechado para valorar más a quienes me han brindado su ayuda, apoyo y compañía, incluso desde tierras lejanas, y a quienes sé que sufren dolencias mucho más fuertes y prolongadas que la mía. Y en estos eventos de dificultad, yo me pregunto ¿cómo hacen quienes no creen en Dios o en una energía suprema, quienes solo confían en sí mismos? Bien, respeto y admiro a todo aquel que supera las adversidades con valentía, y sosteniéndose en lo que mejor le funcione. Para mí, ¡es Dios! Dios que es amor, que es fuerza, que es protección, que es calma, y sabiduría, y que actúa en nosotros y en quienes nos rodean, para salir adelante.

Y aún me faltan vaaarios días de recuperación, jejej, pero quería compartir contigo un trocito de mi experiencia y aprendizaje al respecto, como me lo sugirió una amiga a quien quiero mucho y considero mi hermana de corazón, quien dice que hay que reflexionar y escudriñar en cada situación, para ver cuál es el propósito de la misma. Qué quiere Dios que aprendamos en cada circunstancia. Qué lección nos va a dejar cada vivencia, qué nos quiere mostrar o qué quiere que descubramos en nuestro interior o en quienes nos rodean. Cuando uno le encuentra el motivo o la razón a las cosas, pues son más llevaderas, y si uno tiene en quién apoyarse, en quién entregar sus miedos o temores, las cargas se tornan más livianas. No me canso de reiterar que… ¡A pesar de las nubes grises, siempre hay luz!

 

Cortesía: Kilda.

 

 

 

 

 

 

 

Cortesía: JoseRaSan66.

 


 

RESPIRANDO PROFUNDO… ¡MÁS QUE UN SIMPLE OLOR!

 

Nos hacen volar a otros mundos, a otros tiempos, a otras personas, las  imágenes, la música, las texturas, los aromas. Todo lo que percibimos con los sentidos nos puede transportar a través de los recuerdos, a muchos momentos y lugares que han quedado grabados en nuestra memoria indeleblemente. En este artículo me centraré en los aromas, los perfumes, los olores, que muchas veces quedan en un segundo plano y son de gran importancia para inspirarnos lo que sentimos en determinadas situaciones, y lo que guardamos casi involuntariamente en nuestra mente y nuestro corazón.

Así como la música, un aroma también nos hace evocar circunstancias, épocas, personas, sitios. Sea porque nos agrada o porque nos desagrada. Los olores vienen ligados casi siempre a imágenes, personas, recuerdos de tiempo atrás, de la infancia, en fin, del momento en que los hayamos percibido y almacenado en nuestra memoria.

Reconocemos perfumes no solo porque los hayamos usado nosotros, sino porque “x” o “y” persona lo usa o lo usaba. Volvemos a captarlo y decimos: Ah, me huele a “x” persona, y si nos era grata, sentimos placer con ese aroma y hasta suspiramos. De igual forma, un olor desagradable nos puede alejar de alguien, de cosas, y de determinados entornos o situaciones. Más aún a nosotras las mujeres, que tenemos más sensibilidad olfativa, según le escuchaba a una Sexóloga en una charla a la que asistí el mes pasado, pero a los hombres también, e incluso a los animales. Los aromas y perfumes son vitales y nos pueden enamorar o ahuyentar… Son ¡MÁS QUE UN SIMPLE OLOR!

Estudios como el de Leslie Vosshall, jefa del Laboratorio de Neurogenética de la Universidad Rockefeller de Nueva York, publicado en 2014, en la revista Science, anotan que el ser humano puede distinguir al menos hasta un billón de diferentes olores, en contraste con lo que se pensaba antes, que la nariz humana solo podía percibir unos 10,000 olores. A la investigadora le causaba curiosidad el hecho de que  la capacidad olfativa estuviera limitada, siendo que los otros sentidos están mucho más desarrollados. El ojo puede ver hasta 10 millones de colores y el oído distinguir 340.000 sonidos. Con 400 sensores olfativos, se consideraba que la nariz no podía percibir más de 10.000 olores, pero el estudio demostró que tal cifra estaba errada. Los científicos habían medido las habilidades visuales y auditivas humanas, pero no se habían ocupado seriamente, del potencial olfativo.

Igualmente, se habla del arte invisible, o de los aromas; crear toda una atmósfera de expresión artística, utilizando como elemento protagónico, a los olores, dejando volar la imaginación y logrando provocar muchas sensaciones o emociones en quien los percibe. E incluso, se les puede asignar colores a los aromas -que sería una forma de hacerlos visibles en el arte-, como lo hizo la artista plástica argentina, Gisela Gaffoglio, en su muestra “Perfumes”, 2015.

 

El inevitable camino del arte” – Obra de Gisela Gaffoglio, incluida en su muestra “Perfumes”, 2015.

 

Las obras de esta muestra están llenas de sensualidad, percepciones, estados de ánimo, gestos, sueño, color, y aromas. La sensibilidad en conjunción con la feminidad, como formas de abordar y entender el mundo interno y externo. “Fragmentos de sueños, notas diversas que se combinan, como en los perfumes, para delinear formas más claras, cargadas de colores, que inspirándose en la naturaleza, la transforman”, como señala al respecto la escritora Leonora Curti en una reseña que encontré sobre la muestra.

Aunque entre lo que hallé sobre esa muestra pictórica no encontré una explicación clara de cómo la artista asignó colores a los aromas, me parece una unión interesante, porque así como relacionamos estados de ánimo con colores, también podemos enlazar estados de ánimo con aromas, y colores con aromas. De esta manera podríamos encontrar aromas tristes, frescos, alegres, sensuales, energéticos, y hasta depresivos o repulsivos, según lo que nos evoquen o la sensación que causen en nosotros, inspirados en la naturaleza o en lo creado por el ser humano a partir de ella.

Complementando, nuestra nariz -órgano primordialmente encaminado a la función vital de la respiración (intercambio de oxígeno y gas carbónico)-, también nos permite sentir a través de lo que percibe. Desde hacernos recordar a través de los aromas, hasta disfrutar de los olores. Los que reconocemos como agradables, y los que aunque no identifiquemos exactamente, nos causan gusto, placer, emoción o excitación, tales como las feromonas. Ese aroma característico de cada quien, que va ligado a las hormonas y a la atracción sexual. Experiencias olfativas de diferentes índoles, que le dan a nuestra nariz un toque especial… Y hasta la virtud de ser una aliada en la elección de pareja… 😉

Además, vale la pena agregar, que los olores son elemento de gran ayuda en la gastronomía. Gracias a ellos se puede identificar ingredientes, preparaciones particulares, y el agrado o desagrado con algún tipo de comida. Inclusive, nos sirven como alerta para decidir si consumir o no algo, dependiendo de su aroma. Si nos es reconocible o agradable, o repulsivo. Si algo nos huele raro, es muy probable que desistamos de ingerirlo. Por el contrario, si nos gusta el aroma o lo identificamos claramente, nos dará seguridad para consumirlo. De esta manera, los olores funcionan también como señal de alerta para nuestra seguridad. Cuando percibimos un olor extraño en algún ambiente o elemento, puede ser signo de peligro, de precaución, de alejarse de allí. Hasta en nuestra seguridad personal nos colabora el olfato. A nosotros y a los animales. En la consecución de alimento, de pareja, y en pro de nuestra seguridad y bienestar. En la supervivencia y en la preservación de la especie.

Por otra parte, también hay todo un arte y/o ciencia, alrededor del efecto terapéutico de los aromas. La aromaterapia, a la cual se le define como el arte de curar con los aromas. El arte de los olores o de los aromas. Práctica que ha sido de gran acogida y difusión en nuestra época, llena de variadas corrientes plagadas de halo mágico y ancestral.

“La aromaterapia es un tratamiento terapéutico centrado en el uso de aceites naturales o esenciales que se extraen de las plantas, las flores, las hierbas o los árboles. Tiene como objetivo mejorar la salud y el bienestar en general. Es muy efectiva para aliviar algunas dolencias físicas o enfermedades y, a su vez, para levantar el ánimo y equilibrar nuestras emociones”

Adicionalmente, encontré en Wikipedia, que el término también se usa cuando los aceites esenciales se aplican en la agricultura, como biorreguladores  moleculares,  reemplazando a compuestos químicos fitosanitarios, y en los animales, en lugar de otros medicamentos veterinarios.

Y también, que los aceites esenciales y otros productos derivados de vegetales, se utilizan por vía tópica e interna (oral, anal, vaginal), e igualmente, por vías respiratorias, y que el término fue acotado por primera vez, en 1935,  por el químico francés René-Maurice Gattefosé.

Se pone en claro igualmente,  que el mal olor ha sido asociado intuitivamente con la enfermedad, desde tiempos ancestrales, y que por tanto se cree en la eficacia de los aromas, perfumes e incienso en la prevención de expansión y contagio de infecciones. Desde épocas remotas, Chinos, hindúes, egipcios, griegos y romanos incluyeron los aceites esenciales en cosméticos, perfumes y medicamentos. De igual forma, en las civilizaciones prehispánicas (Mesoamérica: sur de México, Guatemala, El Salvador, Belice, oeste de Honduras y Nicaragua, e incluso Costa Rica), se utilizaban infusiones de algunas plantas y flores aromáticas, para baños corporales.

Y hasta nuestros días, los perfumes y esencias siguen utilizándose como elemento de atracción sexual, de limpieza, de belleza, en la cosmética, de disfraz o distracción de malos olores, jajaj, de medio de relajación y placer, de acción terapéutica, y como símbolo de status, de rol social, y filosofía o estilo de vida. Hay quienes los prefieren sofisticados, “exclusivos”, y de marcas reconocidas mundialmente, y están dispuestos a pagar altos precios para conseguirlos. Otros los usan de marcas menos conocidas, más sencillos y más económicos, pero que igualmente les brindan el bienestar que buscan en ellos. Y otros optan por aromas más naturales, menos elaborados, de acuerdo con su personalidad y visión del mundo, e incluso, hay quienes deciden abstenerse de usarlos. Prefieren estar libres de olores añadidos, jajaj… ¡Bueno, es un tema cotidiano, pero variado y subjetivo!

Y bien -dejando de manifiesto con todo lo anterior-, que los aromas u olores no son tan secundarios, vemos que podemos reflexionar respecto a su importancia, contribución e influencia en nuestras vidas. ¡Qué agradable, sexy, sensual, placentero, excitante, mágico y envolvente es encontrar a alguien o algo, cuyo olor nos cautiva, embriaga e invade! Nos hace volar muy, muy alto y muy, muy lejos… ¡En nuestra imaginación o nuestros recuerdos! Y nos puede impulsar a actuar en el hoy y el ahora, a conseguir nuestros sueños…

Con tela aún de donde cortar en este tópico, pero para no extenderme más, aquí me despido con aroma a amor, a alegría, a sensualidad, a paz, a naturaleza, a ensueño y a reflexión. A rojo, a amarillo, a naranja, a blanco, a verde, a azul y violeta… ¡Que vivan los aromas y todo lo que nos suscitan!

Te dejo con estas bellas imágenes, cortesía de amigos, para que en esta ocasión las aprecies desde la relación color-olor, a ver a qué te huelen, jejej…

 

Cortesía Luke

Cortesía Luke

Cortesía Luis López

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

CONFIANZA… ¿O SIN FIANZA? 😉

 

Con la buena noticia de que Colombia irá a la Copa Mundial de Fútbol Rusia 2018, llego hoy con una reflexión acerca de un término -que para mí-, es de vital importancia en la vida, tanto en las relaciones humanas, como con uno mismo y con las cosas: la confianza.

De “primerazo”, para entender su significado, podemos descomponer la palabra en dos: confianza.

Siendo fianza, según la Real Academia Española (RAE), una “cantidad de dinero o bien material que se entrega como garantía del cumplimiento de una obligación”, tendríamos que confianza podría ser la tenencia de una garantía del cumplimiento de algo, definición que concuerda con la que da también la RAE a confianza:

“Esperanza firme que se tiene de alguien o algo”.

“Seguridad que alguien tiene en sí mismo”.

“Presunción y vana opinión de sí mismo”.

“Ánimo, aliento, vigor para obrar”.

“Familiaridad, llaneza en el trato”.

“Familiaridad o libertad excesiva”.

“Pacto o convenio hecho oculta y reservadamente entre dos o más personas, particularmente si son tratantes o del comercio”.

“Trato íntimo o familiar con una persona”.

“Que posee las cualidades recomendables para el fin a que se destina una cosa”.

Tenemos entonces que  la confianza se caracteriza por la seguridad, la garantía de algo, la fe en algo, y el trato íntimo o familiar con alguien. La confianza, muchas veces ciega (craso error) o con ciertas bases de apreciación o percepción personal, se ve traicionada, herida o quebrantada a menudo, y contrario a lo que sucede con la esperanza (que es lo último que se pierde, como dicen por ahí), esta sí se pierde fácilmente. La confianza es un estado bastante frágil y susceptible de echarse a perder. Es decir, a quedarnos sin fianza, sin esa garantía o sensación de tranquilidad y abrigo que nos brinda algo o alguien. Esa seguridad de que no nos va a fallar, que tendremos su apoyo incondicional, y que podemos abandonarnos o entregarle nuestros más íntimos pensamientos, deseos y sentimientos, sin temor a ser traicionados o engañados.

Escuchaba en días pasados, en un video acerca de la “economía de las caricias”, que la confianza se tiene o no se tiene. No hay medias tintas allí. O es blanco o es negro. Cuando esta se avería, se lastima, nunca, o muy difícilmente, se recuperará. Es decir, ¡se pierde! Y aunque en ocasiones podamos sentir que confiamos parcialmente, o en determinadas áreas de algo o alguien, en el fondo es una falacia. Dañino tanto para quien confía a medias, como para el sujeto de la desconfianza. Si hay dudas, no hay confianza en realidad, porque no es plena. Se otorga el beneficio de la duda, pero al igual que el papel arrugado, la confianza herida -tristemente-, nunca quedará como era en su estado inicial.

En la confianza entran a jugar rol importante la convicción, la lealtad y el amor. Tanto en uno mismo, como en Dios o entidad Suprema, y en el otro. Cuando hay desamor, deslealtad, falta de seguridad, de fe o convicción en uno mismo, en el otro o en Dios, lo más probable es que muera la confianza, y por ende, se estropearán las relaciones de cualquier índole. Pareja, amistad, familia, laboral, jerárquica. Por tanto, debemos andar con pies de plomo respecto a nuestro prójimo, para no andar a ciegas y sufriendo luego por confianzas lastimadas o perdidas, e igualmente, cuando la confianza está y tiene bases sólidas, hay que tratarla con guantes de seda, para no llegar a dañarla.

¿Consideras tú que la confianza se puede recuperar?

¿Crees que se puede confiar en alguien en ciertos aspectos o circunstancias, y en otros no? O que, definitivamente, ¿se confía o no se confía?

¿Te parece que la confianza puede ser ciega? ¿Qué a veces nace espontáneamente? ¿O que se va construyendo?

Bueno, todo tiene sus matices y subjetividades, pero lo que sí es innegable es que… ¡La confianza es un tesoro que debemos cuidar, respetar y valorar! Y que obviamente es mejor estar con-fianza, que sin fianza, jajaj, en cualquier ámbito de la vida.

 

                                                   

 

Cortesía: Luke.

 

 

 

 

 


 

¿HABLAR? ¿CALLAR?… ¡¡EDIFICAR!!

 

Días atrás recordaba una frase de Tambor (el conejito amigo de Bambi), que se me quedó grabada cuando vi la película. Tambor se la decía al cervatillo, como una enseñanza de su mamá conejo: “Si al hablar no has de agradar, te será mejor callar”.  Yo le modificaría la palabra “agradar”, por “edificar”, ya que no sólo se trata de decir cosas que le gusten o hagan sentir bien al otro, sino también de manifestar las verdades -aunque en ocasiones sean dolorosas-, en pro de edificar a quien se las expresamos, o de mejorar falencias.

Yendo acorde con mi anterior publicación -en la que enfatizaba que no se debe callar nada injusto, como tampoco restringir halagos merecidos-, cuando hablemos, siempre debemos tener como estandartes la verdad, el respeto, la libertad, y ante todo, el amor. Porque cada palabra que pronunciamos debe llevar luz a quien la escucha o lee. Debe agradar y/o edificar. Por tanto, debemos pensar muy bien antes de hablar. Escoger los términos adecuados que vamos a usar, y cómo los vamos a expresar. Debe haber un equilibrio de fondo y forma, de tiempo y espacio, de pensamiento, sentimiento y acción. Saber comunicarnos también es un arte, y como en todo arte, es menester cuidar cada detalle. Estética y significado. Intención creadora y posterior interpretación del receptor. Y si vemos que lo que vamos a decir no ha de agradar o edificar, sino a  lastimar al otro, en verdad, será mejor callar, como dice Tambor. Al menos, hasta que encontremos la forma idónea de manifestarlo.

Y bien, con esta breve reflexión -sobre la cual me hizo pensar una muy querida amiga que leyó mi anterior artículo-, quería complementar el tema de no tragar entero. ¡Espero te sea edificante, jejej!

 

 


 

TRAGAR ENTERO… ¡¡INCÓMODO POR DONDE SE LE MIRE!!

 

En estos últimos meses en los que va avanzando mi segundo año de ¿locura dental? o de tratamiento de Ortodoncia, he sufrido una de las mayores molestias “bracketeales” o “frenillescas”,  jejej –a mi parecer-, que es el hecho de no poder masticar adecuadamente los alimentos, y tener que tragarlos poco triturados, o mejor dicho, casi enteros (y en su defecto, licuados, para aminorar esa incomodidad), se me ha venido a la mente reflexionar sobre eso. Tragar entero es incómodo por donde quiera que se le mire… Sea en lo físico, en lo emocional, o en lo concerniente al intelecto o el conocimiento, esa práctica, que aunque a veces sea forzada o manipulada, es por demás, sumamente dañina y en ciertos casos, ¡irresponsable!

En ocasiones escuchamos: “Obedezca sin chistar”, o “a veces es mejor callar”, mmm… Eso hay que analizarlo bien a fondo. Tiene muchas aristas. Que evitemos dar nuestras opiniones o sentires, si en algún momento o entorno pueden ser considerados inconvenientes, creo que puede ser un camino errado. Que no expresemos nuestros sentimientos por temor al rechazo, a ser criticados o a no ser correspondidos, igualmente pienso que está mal. Que veamos injusticias, maltrato, violencia, corrupción, insensatez, ineptitud, y nos quedemos callados, también está fuera de base.

¿Qué logramos con esos silencios u omisiones, con ese tragar entero? Atragantarnos, no digerir bien, ir en contra de la verdad, en desmedro de nuestra salud, del bienestar de nuestra comunidad, atropellar nuestros principios y nuestra esencia, y dejar el terreno libre a quienes tienen el poder y lo usan para sus intereses particulares, pasando por encima de lo que sea, sin conciencia alguna. No debemos hacernos los de la vista gorda o seguir parámetros de sumisión sin fundamento. Tenemos que ser coherentes con nuestro pensamiento, actuar, denunciar, o lo que estimemos que es lo correcto en cada situación.

No niego que habrá veces en que en verdad sea mejor callar, porque si no lo hacemos, causaremos daño innecesario a alguien, o que debamos esperar a que se aquieten un poco las aguas para hablar, pero en línea general, opino que debemos hacer honor a la valentía, a la sinceridad, a la autenticidad. Que si algo nos parece injusto, lo manifestemos. Que si amamos a alguien, se lo expresemos. Que si sentimos que debemos dar un consejo u opinión constructiva, la demos. Que si podemos ayudar en algo, lo hagamos. Que no seamos mezquinos ni irresponsables ni miedosos. Que analicemos a fondo las cosas y propendamos por el bien y la verdad. Que aportemos lo mejor de nosotros en todo tiempo, circunstancia y lugar.

¿Qué más satisfactorio que saborearse a fondo un plato y que además sea nutritivo? Apliquemos esto en cada instante de la vida. Te invito a que no tragues entero. Analiza, reflexiona, mastica y digiere adecuadamente cada cosa… Permanece ¡Pensando, Sintiendo, y Viviendo! Y nunca dejes de soñar… 🙂  :*

 

Cortesía Soledad C.

Cortesía de Luke.

Bosque español

 


 

RISA Y SORPRESAS EN LA OSCURIDAD…

 

“La risa es el sol que ahuyenta el invierno del rostro humano.” 🙂 🙂 🙂

Víctor Hugo.

¡Qué bálsamo más preciado es la risa, tanto para nosotros mismos, como para quienes nos rodean! Es cierto lo que dice Víctor Hugo. La risa ilumina, cambia el ánimo, da vida, alegría, nos recarga de energía, y a la vez, relaja y calma. Manda lejos a la tristeza, al frío y a la oscuridad, así sea por un rato, jejej. ¡Es la primavera y el verano en nosotros! Nunca desestimemos su valor ni escatimemos en regalárnosla a nosotros mismos y al universo entero. Y por si fuera poco, jajaj, nos sirve igualmente de afrodisíaco y de excelente ejercicio muscular… 😉 ¡A reír, reír y más reír! De lo bueno y de lo no tan bueno, que se tornará mejor, si reímos de ello y de forma positiva o graciosa lo vemos…

 

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Las personas nunca dejan de sorprendernos… A veces quienes menos pensamos, lo hacen para bien; y de quienes más lo esperamos, tristemente nos sorprenden para mal… Así es la vida. Llena de paradojas, altibajos, absurdos, reveses, y eventos insospechados. En los momentos difíciles u oscuros es cuando vemos en verdad quiénes irradian luz, positivismo, lealtad, sinceridad, solidaridad y cariño. Quiénes nos abandonan y quiénes se quedan con nosotros a pesar de las adversidades. Quiénes enfrentan y afrontan los tragos amargos de la vida poniendo la mejor cara, y quienes huyen o evaden las circunstancias tortuosas. Quiénes son capaces de dejar la zona de confort para ayudar a otros, y quiénes solo se quejan y no van a la acción. Lo Positivo y lo negativo, dualidad inevitable y siempre presente en nuestra existencia.

¡Brillemos, emanemos nuestra luz! En las buenas, y con mayor intensidad en las malas. Seamos faro en el camino, y calor de hogar para el que a nosotros llega, o para el que nos encontremos en nuestras sendas… Siempre será más fácil y grato iluminar nuestro alrededor, así sea con una luz tenue, que dejar totalmente en tinieblas el entorno…

 ¡A llenar pues el mundo con nuestro resplandor y nuestra alegría!

Sorprendamos a la oscuridad con nuestra risa y con nuestra luz… 🙂 🙂 🙂

 


LO URGENTE VS LO IMPORTANTE ¿?

 En varias oportunidades he leído o escuchado: que lo urgente no te robe lo importante, frase que, como mencioné en la entrada respectiva, no sé de quién es, pero me gusta. Es susceptible de interesante reflexión.

¿Qué es para cada uno de nosotros lo importante, y qué es lo urgente? Vaya dilema. Porque podríamos aseverar que lo urgente, también es importante, porque no atenderlo, ocasiona problemas. Por ejemplo, lo urgente para mí es la rutina diaria. Es decir, levantarse, bañarse, vestirse, alistarse, alimentarse, cepillarse los dientes, transportarse a diferentes sitios, trabajar, estudiar, cumplir con los quehaceres de la casa, con las obligaciones en nuestro entorno, pagar cuentas, ejercitarse, ir al médico, recrearse, compartir, practicar nuestros pasatiempos, descansar, dormir… Y alguna otra actividad rutinaria o mecánica que se me escape aquí. A todo esto, aunque puede  denominársele urgente, también es en cierta forma, importante, porque atañe a nuestra supervivencia y bienestar cotidiano. Y podría no ser de carácter urgente como tal, porque no peligra en sí, de inmediato, nuestra vida o bienes. Sin embargo, sí se verían estos afectados a largo plazo, si se desatendiesen tales actividades consuetudinariamente…

Y por otra parte, ¿qué es lo verdaderamente importante? Mmm… Aquí yo pondría lo que nos llena el alma, el corazón, el espíritu, el intelecto, lo que da ánimo al Ser, para crecer como personas, proyectarnos, y trascender. Los sueños, los anhelos más profundos, los ideales, las ilusiones con fundamento, las metas, los planes para salir adelante con nuestros talentos y capacidades, con lo que nos gusta y lo que amamos. Entrarían igualmente en este rubro -a mi manera de ver-, el amor, el compartir con nuestra familia, nuestra pareja, amigos, mascotas, conocer, viajar, estar en conexión con la naturaleza, con Dios o el Ser Supremo. Pero estos asuntos importantes, de igual forma tienen su tizne de urgentes, porque son inherentes al ser, como un todo integral, completo, variado y diverso, que necesita desarrollar cada una de sus esferas (física, espiritual, emocional e intelectual). En fin, creo que las categorías de urgente e importante terminan entremezclándose.

De todas maneras, hay momentos o temporadas, en los que sentimos que lo urgente, o lo rutinario -que por cierto, tiene el poder de ir sumergiéndonos en la monotonía-, nos roba gran parte de nuestro tiempo, de nuestro día a día, y no nos deja espacio suficiente para lo que nos hace sentir plenos, activos, y felices. ¿Pero cómo solucionar este percance o lapso de tedio, acoso o angustia existencial?

Le comentaba yo esto a una amiga, unos días atrás, y le decía que era cuestión de organizarse en el tiempo, y ya. A veces no lo administramos bien, y se nos hace más escaso de lo que es. Ella me expresaba que seguramente a todos nos pasa, y que lo primero es hacer un pare, percatarse de la situación, hacerse consciente, para mirar en qué estamos tal vez malgastando el tiempo. Mirar qué podemos obviar o cambiar, para mejorar ese manejo errado o inconveniente del tiempo, y que en cierta forma -añado yo-, nos rinda más, jejeje. ¡¡Sí, estoy de acuerdo con ella!! Primero, identificar la situación, los agentes perturbadores, jajaj, para tomar las medidas correctivas y preventivas que sean necesarias, y poder salir de ese círculo vicioso que nos va engullendo y va anulando, casi sin darnos cuenta,  nuestros sueños y proyectos, nuestro Ser; lo que verdaderamente consideramos importante.

De otro lado, otra amiga (o del mismo lado, jejej, porque ambas amigas son chilenas), me dio un consejo respecto a lo anterior, a mi parecer, bastante útil, certero y sencillo. Que fuera haciendo las cosas por partes. Que era más productivo ir adelantando en la medida en que podía, que esperar a tener el tiempo suficiente para realizarlas de una sola (o de un “guascazo”, como diría mi padre, o quizás de un “viaja’o”, jejej); mejor ir trabajando de a poco, que posponer y postergar indefinidamente. Le hallo también a ella, total razón en esta sugerencia. Y ya estoy aplicando lo que ambas me dijeron… ¡¡Funciona!! 🙂 🙂

Y bien, para no extenderme más, en estas letras te queda planteada la inquietud o reflexión, para que tú también la analices, y si ya los has pasado (cuando te repitan), o si estás pasando por esos momentos arriba descritos, sepas qué medidas tomar para resolverlos, según tu observación y tu caso personal.

Cada uno de nosotros es un mundo diferente, pero convergemos en muchos aspectos, jejej… 😉 ¡¡Que viva la vida con todos sus vericuetos!! 🙂

 


DESPUÉS DE DÍAS NUBLADOS, BRILLANTE SOL…

 

“DESPUÉS DE LA LLUVIA, UN ARCO IRIS. DESPUÉS DE LA TORMENTA, LA CALMA. DESPUÉS DE UN FINAL, UN NUEVO COMIENZO…” – Soledad Carrizo A.

Pensando en el texto arriba citado, compartido en G+ por una amiga chilena, muy querida, que ilumina por doquier, Soledad Carrizo -quien se inspiró para esa frase en la pintura “Después de la Lluvia” (1899), de Gustav Klimt-, quise traerte esta reflexión al respecto, pues son frases positivas, muy escuchadas a menudo, que nos animan a tener esperanza.

Ya en una entrada anterior había tocado el tema de la esperanza, pero aquí lo pongo de nuevo presente, porque siempre es bueno rescatarla, jajaj…

Según la RAE (Real Academia de la Lengua Española), es:

  1. Estado de ánimo que surge cuando se presenta como alcanzable lo que se desea.
  2. Valor medio de una variable aleatoria o de una distribución de probabilidad.
  3. En la doctrina cristiana, virtud teologal por la que se espera que Dios dé los bienes que ha prometido.

Comúnmente, utilizamos más el término –diría yo-, definiéndolo como un valor positivo que se tiene para alcanzar algo que queremos o para que suceda lo que ansiamos. Algo similar a tener fe (tomado del contexto religioso) en que lograremos lo que anhelamos.

De esta manera, expresamos y confiamos, con mente positiva, en que después de días nublados, nuevamente brilla el Sol, que en la oscuridad siempre resplandece la luz, y sus demás frases parecidas, con base en lo que acontece en la naturaleza. Ningún estado dura por siempre. Ni la tormenta ni la calma ni las nubes grises ni los días soleados ni el invierno ni la primavera ni la lluvia ni el hermoso arco iris. Todo tiene su principio y su final, y en eso basamos esencialmente nuestra esperanza.

“La esperanza es lo último que se pierde”, dicen por ahí, jejej… Y sí, ese dicho de la sabiduría popular tiene su verdad. Ese deseo o fe interna en algo es lo que nos impulsa hasta último momento en el logro de nuestras metas, proyectos y sueños. Pero también es cierto, a mi manera de ver, que llega el instante en que la perdemos. Por decepción, por tanto luchar poniendo todo nuestro empeño, sin conseguir lo esperado. Sin embargo, debemos tratar de salvar la esperanza el mayor tiempo posible, porque es un motor para la acción, y esto nos resulta más fácil, si la afianzamos en nuestras creencias religiosas o de conexión con Dios, el Ser Supremo o Energía Universal.

Por otra parte -y cambiando un poco (o mucho, jejej) el tópico de la esperanza-, en días pasados hablaba yo con la amiga que arriba cité, acerca de que somos como árboles. Con raíces, tronco, ramas, hojas, flores y frutos, enriquecidos además con aves, mariposas, insectos que en ellos se posan, u otros animales que a ellos llegan, sumándoseles a estos el viento, la lluvia, el Sol, la nieve, el tiempo que va transcurriendo, y hasta el mismo ser “humano”. Cada uno de estos componentes del árbol, y los elementos externos que llegan como complemento, nos definen. Dan base a lo que somos, cómo reaccionamos y cómo nos relacionamos con el entorno.

Las raíces serían nuestro soporte, parte de nuestra fortaleza (que como me expresaba mi amiga, puede tanto darnos contundencia para volar, como atarnos o frenarnos). Aquí están nuestros principios, lo recibido durante nuestra infancia. Enseñanzas, conocimiento y ejemplo. Lo que hemos aprendido y aprehendido. El tronco por su parte, vendría siendo igualmente parte de nuestra fortaleza. Elemento vital de la estructura, con el que nos erigimos hacia arriba para lograr nuestros anhelos, para trascender. Las ramas, vendrían a ser el componente a través del cual nos extendemos hacia los lados, para proyectarnos al mundo con nuestras diversas cualidades y talentos -que para mí-, serían las pequeñas ramas y las hojas. Teniendo estas últimas, la característica de ser renovadas con el cambio de estaciones. Flores y frutos, igualmente renovables, serían lo que hacemos o producimos con nuestros talentos o aptitudes, sumándole la aplicación del conocimiento adquirido. Estos serán más o menos duraderos, más o menos útiles al entorno, según la actitud con la que los administremos. Estarían incluidos aquí también, como nuestros frutos, los hijos. Todo esto, en cuanto a los elementos constitutivos, la estructura normal o básica, con algunos elementos que cambian en el tiempo.

En tanto a los adicionales, donde tendríamos a los visitantes o complementarios, estos podrían estar de paso, quedarse por bastante tiempo o convertirse en parte de la estructura. Por ejemplo, mariposas que se posan y –metafóricamente hablando-, se transforman o perpetúan en flores perennes. Abejas que toman el polen y se van. Pájaros que hacen sus nidos o su vivienda en las ramas o en el tronco, ardillas, o animalitos que habitan de igual forma en el tronco, y permanecen allí por algún tiempo. Felinos, primates u otros, que reposan por algún rato, mientras pasa algún peligro. En fin, allí estarían las personas con quienes nos relacionamos. Los amigos, la familia, los conocidos. Y dentro del grupo donde están viento, nieve, lluvia, Sol, día y noche, particularidades e inclemencias del clima, más el tiempo lineal mismo, serían las situaciones o circunstancias que nos acaecen o afrontamos a diario. Aquí podríamos incluir también al ser “humano”, como elemento externo, con capacidad de modificar o transformar nuestra estructura y componentes básicos, incluso –tristemente-, hasta llegar a segar nuestra existencia.

Mi amiga Soledad -a quien incluyo en mí (considerándome árbol), como una de aquellas pocas mariposas, llenas de color, dulzura y luz, que se posan en nuestras ramas y luego se convierten en flores perpetuas-, asentía en esa semblanza de nuestra vida, con los “majestuosos reyes del tiempo” -como les llamo yo a los árboles-, y me mencionó en ese momento a una escritora también chilena, María Luisa Bombal, quien tiene un interesante libro titulado –precisamente-, “El Árbol”, donde este representa para la protagonista –que es una mujer oprimida, o reprimida, típico en la época en la que se desarrolla el cuento-, la sociedad patriarcal (en la que el matrimonio era prioritario para la mujer), encarnada esa sociedad en su marido, que era un hombre mucho mayor que ella, y quien al morir, le significa la liberación del orden de dominación masculina, del cual antes solo podía evadirse a través de la imaginación.

No sé por qué, pensando en el texto de mi amiga, con el cual inicié este artículo, se me vino a la mente aquella comparación de nuestra vida o de nosotros mismos, con los árboles, pero así me pasó -tal vez alguna asociación extraña se dio en mi mente, jajaj-, y quise compartírtela. Disculpa ese cambio abrupto de tema… Quizás esté un poco “tostada”, como dicen mis hijas, pero qué más da, no se sabe quién es más loco, si el denominado “cuerdo” o el tildado como “loco”. Y bien, no sé si estés de acuerdo con lo que he plasmado o si te sirva para algo concreto esta ponencia, pero la idea era que al leerla reflexionaras al respecto, y hacerle un pequeño homenaje tanto a mi amiga Soledad (cuyo nombre no lo veo correspondiente a la soledad, sino a la edad del Sol, pues ella es Sol, muy cálida y luminosa), como a esos imponentes maestros de la naturaleza, mis amados árboles, majestuosos reyes del tiempo.

¡¡Que tu árbol esté siempre lleno de esperanza, flores, frutos, aves cantarinas y mariposas, que se vuelvan perpetuas!! Que jamás te signifique opresión o represión, sino que sea símbolo de liberación, medio de proyección y trascendencia en el mundo; unión con nuestra esencia, con la naturaleza y la Energía Universal…

 

Después de la Lluvia - Gustav Klimt

Después de la Lluvia” (1899) – Gustav Klimt.

 

 


 

¡¡AMOR HECHO GATITAS!!

 

¡¡Han cumplido su primer añito de vida, mis gatitas: Inti y Mar!!… Estos “angelitos de cuatro patas”, como se les dice, llegaron a iluminar, alegrar y llenar de emociones y bellos sentimientos mi hogar, mi vida y la de mi familia. Ellas son parte de nosotros desde que las hallamos en un hogar de paso donde las tenían -salvadas de la calle, junto con sus otros tres hermanitos-, mientras les conseguían quiénes los adoptaran. Las trajimos a casa cuando tenían más o menos mes y medio de nacidas… ¡¡Son una bendición!! Hubiéramos querido quedarnos con los cinco, pero desafortunadamente no se podía… 😦  Esperamos que sus tres hermanitos hayan encontrado también quién los ame y un hogar digno dónde vivir.

Te cuento un poco la historia de su llegada, jeje…

Hace algún tiempo, más de un año, el novio de mi hija mayor, adoptó una gatita bebé, a la cual llamaron “Sky”. Era rubia con blanco, y de ojos azules. Muy linda. Mis dos hijas siempre habían querido tener mascota, pero no la teníamos, porque consideramos que es otra responsabilidad, similar a un hijo más, y no había quién se le dedicara, como tampoco dinero suficiente para tenerla bien. Sólo les habíamos concedido tener peces (y eso que no estando muy de acuerdo yo, porque no voy con la compra y venta de animalitos, ni con el tenerlos encerrados y fuera de su hábitat), pues también el novio de la mayor, tenía unos, y se habían antojado de tenerlos. Mi hija mayor, principal encargada de los peces, a pesar de nunca haber tenido predilección o empatía con los gatos, se fue encariñando con Sky. Nos contaba qué hacía, nos mostraba fotos, videos, y la traía de vez en cuando al apartamento. Mi hija menor de igual forma, se fue encariñando con la gatita, y yo también. Sky murió poco tiempo después, en un triste accidente, al caer de un quinto piso, por una ventana. Fue muy doloroso el incidente. Unos días después, la madre del novio de mi hija, agobiada por la pérdida de Sky, decidió adoptar otra. Le dijo a su hijo que le buscara una similar. Igualmente la llamaron Sky. Era parecida a la otra, muy linda también, pero con ojos amarillos, y pelo un poco más oscuro. Tenía unos tres meses.

Pasado algún tiempo, las niñas, mis hijas, volvieron con la idea de tener una mascota, con la cual poder interactuar más que con los peces. Querían adoptar una gatita. No habíamos aceptado aún, cuando un desafortunado día en que iba a llevar a una clase a mi hija menor, estábamos saliendo del parqueadero -que queda en sótano-, había un gatito bebé, escondido bajo el carro, al parecer, y a pesar del ruido del motor, no salió. No sé qué pasó. No lo vimos, y al arrancar, sin querer ni llegar a imaginarnos siquiera que allí habría un gatito, lo atropellé. Fue muy duro para mí y para mi hija. Amamos y respetamos a los animales, y a todos los seres de la naturaleza. Casi no salgo de la pena. Lloré todo el día, pero ya qué se hacía. El animalito había muerto. Eso hace un poco más de un año ya, y aún me duele cuando lo recuerdo. ¡En verdad fue muy horrible para mí! Quisiera que no hubiera sucedido.

Y bien, con esa pena en mi corazón, cuando las niñas volvieron a tocar el tema de adoptar una gatita, y tomándolo como una retribución a la naturaleza por tan atroz suceso, que quizá con eso trataba de comunicarme algo, aceptamos la adopción de una gatita. Las niñas la buscaron en facebook, y encontraron muchas opciones. Una de ellas nos llamó mucho la atención, porque era una camadita de cinco gatitos bebés, que estaban en una estación del MIO (transporte masivo de la ciudad). Aparecía la fotito de los cinco pequeñines, todos igualitos, caminando en galladita, cerca de la estación. Llamamos a averiguar, y nos dijeron que los habían recogido y estaban en un hogar de paso en el sur de la ciudad. El mismo día fuimos a verlos, para escoger la gatita a adoptar. Cuando llegamos, tenían allí varios gatos y perros. En un cuarto de arriba, estaban los nenés gatunos. Los habían llevado la noche anterior, y nos dijeron que ya les habían dado algo de comida. Pollo, atún y leche (luego nos informó el veterinario, que no debía dárseles leche, porque les daba gases, se inflaban, y les producía parásitos), y que tenían aproximadamente un mes y medio de nacidos. Eran tres machos y dos hembras. Preciosos todos, y muy parecidos, pero llenitos de pulgas. Qué peca’íto… ¡¡Se les veían esos bichos, caminándoles por todo el cuerpito!! Íbamos a escoger una de las hembras, porque eso era lo acordado, y lo que también mi esposo había aceptado, pero al verlas, y cargarlas, no pudimos escoger, o más bien, yo no fui capaz de descartar a alguna. Decidimos entonces, llevarnos a ambas gatitas. Una para cada una de mis hijas.

Ni en mi casa ni en la de mi esposo hubo vez alguna, gatos. Y en la familia que conformamos, tampoco. Sólo había habido perros, así que no sabíamos nada acerca de convivir con gatitos y su cuidado, pero nuestras hijas, por la experiencia con las gatitas del novio de la mayor, y de algunos amigos que tenían también gatos, ya sabían algo, y además, estuvieron leyendo,  preguntando e investigando al respecto. El mismo día que las adoptamos, las llevamos a revisión donde el veterinario, para comenzar con sus cuidados. Baño inicial para limpiarlas un poco, y erradicarles las pulgas, extracción diaria, y manual de las mismas (las niñas se ocuparon de eso, y lo hacían varias veces al día, sobre todo mi hija mayor, que tenía más práctica en eso, que la menor, y haciéndolo con total dedicación, paciencia y amor), desparasitación, vacunas, comida, caja de arena, y demás. Por fin, como a las dos semanas, las gatitas estaban libres de esos desagradables y perjudiciales bichos.

Nuestras hijas las llamaron Inti, que está en Quechua y significa Sol, y Mar. Ambas son preciosas, y con diferente forma de ser. Inti es un poco más esquiva, cautelosa, pausada, y parece una diva egipcia, jejej… Mar, es todo un mar revuelto, jajaj, pero absolutamente tierna y expresiva con los humanos. Le encanta estar con uno, presente en toda actividad. Ambas son inquietas, exploradoras y activas, pero Mar lo hace más intrépidamente que Inti. Y bueno, podría seguir contándote muuuchas cosas acerca de ellas y sus peripecias, jejej, pero no pretendo extenderme tanto, porque se alargaría mucho el texto, requiriéndote más tiempo del que tal vez dispongas para leerlo.

Enseñanzas, ternura, alegría, espontaneidad, picardía, unión, paz, aventura, empatía, y mucho más, nos han traído desde finales de septiembre de 2015, cuando llegaron a nuestras vidas, y nos lo siguen brindando día a día, estos angelitos de cuatro patas, rubios, y de ojos amarillos, que cumplieron su primer ciclo solar, el pasado 07 de agosto. En resumen, Inti y Mar, son el ¡¡amor hecho gatitas!!

Te comparto estas fotitos…

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Inti…

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Mar…

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Mar…

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Inti…

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Mar e Inti…

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Mar (debajo), Inti (encima)…

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Inti (debajo) y Mar (encima)…

 


 

FRASESITA… 🙂 😉

“Obligar a un corazón a amar a otro, y a amarlo como uno quisiera… ¡¡Tarea imposible!! Pero con la ayuda de la razón y la intuición, podemos modificar la forma e intensidad con las que el nuestro ama a aquel que no nos corresponde”. – Luz Stella Salazar López.

 

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Cortesía: María Paola De Los Ríos Salazar.

 


 

FINAL, FINAL… ¡¡LLEGA EL OLVIDO!!

 

“Dicen que la distancia es el olvido, pero yo no concibo esa razón…”, versa el hermoso bolero La Barca, del mexicano Roberto Cantoral, pero no siempre “distancia” es equivalente a “olvido”, aunque sí es un terreno bastante adecuado para lograrlo. Igual que el “tiempo”, elemento que también colabora en la consecución de ese objetivo, pero si va acompañado de acción… “Dicen que el tiempo todo cura, y que con él, pronto se olvida, pero despertemos porque si no hacemos nada, nuestra historia, pasará factura.” – Trozo de mi bambuco Despertemos. Puede haber tantas percepciones sobre el olvido, y cómo alcanzarlo, como sujetos hay en el mundo, tal como ocurre con muchos de los conceptos humanos, presas de las inevitables relatividad y subjetividad.

Si nos remitimos al significado sacado del Diccionario de la RAE (Real Academia de la Lengua Española), encontramos que olvido es: “Cesación de la memoria que se tenía. Cesación del afecto que se tenía. Descuido de algo que se debía tener presente.”. Sin embargo, creo que no se pueden tomar tan a la ligera esos tres enunciados.

Por ejemplo, en el campo del afecto (refiriéndonos al segundo enunciado: “Cesación del afecto que se tenía.”), creo que no se da una verdadera “cesación” del mismo (así se ponga mucha distancia entre los involucrados); más vale –diría yo-, se presenta es un adormecimiento o “anestesiamiento” (este término no está en el diccionario, jejej) de los sentimientos que se tienen por algo o por alguien. Y en el más drástico de los casos, un cambio de sentimiento o de emoción, de amor a odio, de aprecio a desprecio, o de gusto, encantamiento y admiración, a repulsión, que serían ambientes adecuados para el logro del supuesto “olvido”, pues con el paso del tiempo, tales sentimientos negativos, querrían ser borrados de nuestra memoria. O como otra opción, el perdón sería una alternativa más sana y efectiva, pues pasaríamos de sentimientos negativos, a una especie de indiferencia ante lo doloroso, ante el engaño o traición, dando prioridad y espacio a lo bueno que tuvimos o aprendimos de determinadas situaciones, personas, o cosas. Pienso que esta última es la forma más adecuada para alcanzar el “olvido” en el ámbito de los afectos, siempre ayudados con el tiempo y la voluntad de ver lo bueno.

Abordando el primer enunciado (“Cesación de la memoria que se tenía.”), me parece que pasa lo mismo que con el área afectiva, en cuanto se trate de “olvido” voluntario, o suscitado por dolor. No se va a dar tampoco una cesación real de la memoria, pues todo lo que nos ha quedado grabado en ella, y que nos ha sido significativo, es susceptible de ser traído al presente como un recuerdo. Diferente ocurre –pienso-, con el olvido por causas físicas de pérdida de memoria o algo similar, en el que sí habría una cesación cierta de la memoria que se tenía.

En cuanto al tercer enunciado (“Descuido de algo que se debía tener presente.”), sería –a mi manera de ver-,  la definición más acertada de “olvido”, ya que sí habría un “olvido” como tal, al tener un descuido de algo, que en últimas, quizá carece de la importancia suficiente como para tenerlo presente o de la urgencia requerida en el momento. Puede darse por estrés, por exceso de ocupaciones o asuntos en la cabeza, escasez de tiempo para realizar o resolver todas las tareas pendientes, muy usual en estos tiempos de “avances” vertiginosos, en los que se vive de prisa casi sin chance de reflexión consigo mismo, o por simple “elevadez” (tampoco está en el diccionario, jajaj, dícese de ser elevado o despistado), de la cual sufrimos muchos, incluyéndome allí “impajaritablemente” (palabra que se usa acá en mi tierra, sinónimo de sin excepción, obligatoriamente).

Bien, para no extenderme más –como suele acaecerme, jejej-, dejo hasta aquí sobre el “olvido”, para que tú pienses al respecto, cotejes con tus puntos de vista y construyas o afiances tu propia definición del término.  Y como se perdona, pero no se olvida en verdad, como mencioné en el texto, y como dicen las malas lenguas,  jajaj,  recuerda siempre estar ¡Pensando, Sintiendo, y Viviendo! plenamente. Sin rencores, sin egoísmos, con el corazón sincero, abierto (pero preparado a impasses, jejej), y con el alma limpia…  🙂 😉

 

 


REMEMBRANZAS MUSICALES DE UNIÓN Y SOLIDARIDAD…

A veces nos ponemos nostálgicos, y empezamos a recordar o rememorar hechos, canciones, y vuelven a nosotros las sensaciones o sentimientos que ellos nos evocan, logrando hacernos revivir momentos…

Así fue que en estos días, ya no recuerdo bien el porqué, pero escuchando música en la gran y variada plataforma de youtube, me reencontré con algunos temas de hace muuuchos años y otros un poco más nuevos, pero que tocan el alma y avivan el deseo de unión y solidaridad con nuestros hermanos de todo el planeta. Porque eso somos, hermanos, sin importar raza, edad, sitio de origen, condición social, económica o cultural, ni concepciones filosóficas o estilos de vida. Las fronteras son de humo, los límites, creados. Somos todos habitantes del mismo paraíso azul (aunque lo tengamos “patasarribiado”), dentro de un mismo universo.

Por diferentes causas, en varias ocasiones, reconocidos artistas se han agrupado para realizar temas en conjunto, para suscitar el amor y la generosidad entre todos. Aquí te comparto algunos, que en verdad me gustan y transmiten ese sentimiento de unión. Desde niña me han conmovido esas iniciativas. Te los cito en orden cronológico, del más antiguo al más reciente. Algunos de los artistas que en estos videos aparecen, ya han fallecido, otros están de mucha más edad, ya casi no los vemos, y otros están actualmente en auge, o son nuevos. ¡Espero los disfrutes y te hagan recordar! 🙂

 

We Are The World – https://www.youtube.com/watch?v=M9BNoNFKCBI

 

En 1985, bajo el proyecto USA for Africa (Unión de Apoyo de Artistas para África), se reunieron cuarenta y cinco artistas, en su mayoría estadounidenses, liderados por Harry Belafonte, Stevie Wonder, Michael Jackson, Lionel Richie, y Bruce Springsteen, para grabar el sencillo We Are The World. La canción fue compuesta por Michael Jackson y Lionel Richie, y producida por Quincy Jones, quien igualmente le hizo los arreglos. Se realizó con el fin de lograr apoyo económico para aliviar la hambruna en África.

 

Cantaré, Cantarás – https://www.youtube.com/watch?v=MHxZukT4TeY

 

En la misma línea del anterior tema, y también cuando corría ese año, 1985, como parte del Proyecto Hermanos, se grabó el tema Cantaré, Cantarás, compuesto por Juan Carlos Calderón, y producido por José Quintana, Humberto Gatica y Albert Hammond, con el fin de recolectar fondos para las campañas del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) en América Latina. En éste se reunieron cincuenta representantes de la música de habla hispana más importantes del momento, en un sentido canto de solidaridad.

 

Puedes Llegar – https://www.youtube.com/watch?v=W71vHzYXK68

 

Voces Unidas es un álbum lanzado en 1996, en el marco de los accidentados Juegos Olímpicos de Atlanta, que incluye canciones inéditas. Una de ellas es Puedes Llegar, de Gloria Estefan. Muchas de las estrellas de la música latina se reunieron para grabar este motivador tema, de positivo mensaje.

 

El Último Adiós – https://www.youtube.com/watch?v=zxG1Yj1Si58

 

Como respuesta solidaria y de protesta a los lamentables hechos ocurridos en Estados Unidos de América, el 11 de septiembre de 2001, se reunieron más de sesenta artistas para cantar el tema El Último Adios, con el cual hacer un homenaje a las víctimas, y recolectar dinero para obras de caridad y ayuda a las familias de las mismas. La canción fue escrita por Gian Marco y Emílio Estefan Jr.

 

Somos el Mundo – https://www.youtube.com/watch?v=PwrkGtjj8b4

 

Más adelante, en 2010, como obra de la Fundación We Are The World, se creó el supergrupo hispanoamericano Artistas por Haití, con el objetivo de recaudar recursos económicos para la recuperación del país, después del desvastador terremoto allí acaecido. El tema a grabar, versión en español de We Are The World (1985), Somos el Mundo, fue escrito por los esposos Gloria y Emilio Estefan, y agrupó alrededor de ochenta reconocidos artistas.

 

Gracias a la Vida – https://www.youtube.com/watch?v=_7-vTDV_aSA 

 

Igualmente en 2010, un grupo numeroso de artistas se unieron y formaron Voces Unidas por Chile, creado con el objetivo de recaudar dinero para la asociación sin ánimo de lucro, Hábitat para la Humanidad, dedicada a proporcionar vivienda a las familias necesitadas en varios países, incluyendo Chile, que había sido devastado por el terremoto del 27 de febrero de ese mismo año. Beto Cuevas, cantante chileno, fue el gestor del proyecto, y el productor, Humberto Gatica. El grupo grabó este reconocido tema, Gracias a la Vida, de Violeta Parra, haciendo una versión más moderna y con gran sentimiento de unión global.

 

Que Cante la Vida – https://www.youtube.com/watch?v=sxbid1JX_3w 

 

Durante ese mismo año 2010, se realizó una canción caritativa, grabada por el supergrupo Artistas por Chile, en beneficio de las víctimas del también devastador terremoto ocurrido ese año en aquella tierra. Es una versión actualizada del tema Que Cante la Vida (1985), del chileno Alberto Plaza, quien obviamente forma parte de la agrupación conformada para tal fin, y es su conductor. Se reunieron alrededor de treinta artistas en dicho proyecto.

 

Son loables todas estas propuestas de unión de artistas en pro de diversas causas de ayuda a la humanidad, con la música y sus voces, como herramientas principales para convocar al mundo a la acción solidaria. ¡Que sigan surgiendo más, que nunca se pierda ese deseo de brindar nuestro granito de arena por un mundo mejor, y qué mejor -valga la redundancia-, que a través de la música, como lenguaje universal! 🙂

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Fotos: John Murray.

¡¡Gracias, John, por permitirme incluir algunas de tus bellas fotografías en este artículo!!

En el enlace puedes ver más de sus espléndidas pinturas de luz…

 


¡¡MIS RESPETOS!!

Me acaece en estos días -desde el lunes que pasó, precisamente-, una angustia o dilema, tal vez no de vital importancia, pero sí de inminente resolución, aquejada por bastante incomodidad…

Ya con radiografías y fotos pertinentes en manos del profesional del campo de la salud en cuestión, pedí la cita para decir el “sí” al tratamiento, más para evitar tristes futuros desenlaces para mis piezas dentales, que por mera estética. Así fue que, pese a postergar un poco la fecha, finalmente llegó el día. Pregunté algunas cosas, y como cordero que llega al matadero, me senté en la silla de la definitiva. En pocos instantes, tenía mis dientes superiores llenos de fierritos correctores de posición, ubicados en cada una de mis preciadas perlas bucales, quedando libres, sólo 6, del gran combo de 16… En conclusión, entré a la horda de los “bracketeados”.

Con las molestias inherentes a aquellos cuerpos extraños en mi boca, pensé: !Ah, bendita, yo! ¿Por qué me dio por montarme en esta “vaca loca”? “Tome pa’ que lleve”, como dicen por ahí”, “el que quiere marrones, ¡aguanta tirones!” 😦 Eso, aunado a opiniones de mi familia cercana y amigos, de que para qué me había puesto en esa tarea tan tortuosa, si mis dientes y mi sonrisa no tenían nada de malo -que eran tan leves los descuadres, que ni se notaban-, hizo que me entrara más la duda de si en verdad valía la pena soportar tanta incomodidad por tanto tiempo: ¡dos años y medio! Me entró la angustia existencial, o dental, más vale, jeje…

Varias veces en esta corta semana que llevo con esos aparatejos, he estado que “tiro la toalla”, que mando a la porra esas vainas metálicas que me pelan y me causan tanta molestia; le pedí cita a la auxiliar del Doctor, y ya amiga mía también, para que lo más pronto posible me desmontaran ese tormento; acudí también a la esposa del galeno, que es -además de mi Odontóloga-, mi amiga, y hasta al propio Ortodoncista, quien también es mi amigo, jejej, para que me quitaran esos verdugos de mi boca. Finalmente, luego de consejos y esperar un pequeño plazo, al menos para ver si se lograba algo de adaptación, me dieron la cita para ayer.

Previo a la cita, estuve piense, que piense, que no ha pensado, dándole vueltas al asunto, viéndole sus pro y sus contra… ¡Caramba, qué dilema tan bárbaro que se me volvió esto! Es que aparte de las incomodidades de la adaptación, vienen las de las extracciones que deben hacerme en unos pocos meses, para poder lograr el resultado deseado con el tratamiento. Y para completar la situación, a pesar de que reconozco el descuadre de mis dientes, y de que en ocasiones sí me agradaría tenerlos bien alineados y parejitos, no me parece muy molesto; me siento bella, y casi siempre a gusto con ellos. 🙂 En fin… ¡Todo es costumbre, o acostumbrarse!

¡Ah, vaina!, como suele decir frecuentemente un amigo mío… Dolor en los dientes, peladuras o laceraciones, choques de unas piezas con otras, y su respectivo pringonazo, rutina aún más exhaustiva de higiene oral -pues en verdad, siempre me he esmerado en ella-, sólo alimentos blandos y en pequeños trozos, todo partido por fuera, no con los dientes, parches de cera en las puntas más cortantes de los fierros, cuando no se aguanta el dolor localizado, apariencia de pico de pato, y de “Betty, la Fea”, o de “Darla”, la sobrina del Odontólogo de “Buscando a Nemo”, jajaj… ¡Y lo que aún me falta! Sólo me han hecho parte del montaje superior… Faltan las muelas grandes y tooodo el de abajo (donde sí son más notorias las malposiciones por apiñamiento). Además, aunque soy bastante delgada, disfruto mucho el comer… ¡Es duro, es duro el cambio en la dinámica alimenticia! 😦 Bueno, que Dios, mi mente y mi cuerpo me ayuden, jajajaja…

Bien, finalmente, después de tanto cavilar, asistí a la tan anhelada cita de ayer, para acabar con la tortura, pero ya con esa idea menos firme; podría decirse, que casi había decidido quedármelos, a ver hasta dónde alcanzaba a soportar… Llegué, manifesté el resto de mis inquietudes al Doctor, me las resolvió, me dejó todo claro, y me dijo que en este primer mes -que es de neta adaptación-, antes de ponerme los brackets inferiores, aún estoy a tiempo de decidir si aguantaré o no… “¿Entonces no te los retiro?”, me preguntó; a lo que yo le respondí: “¡No! Aún no estoy decidida, qué tal luego me arrepienta de habérmelos quitado”… Y en esas me encuentro ahora, ¡todavía analizando si sí o no! 😦 El caso es que intentaré sobrellevar la situación, e irme adaptando, al menos hasta la próxima cita de control, creo, jeje… Cuando pienso en los resultados, ya con todas las dudas resueltas, me animo, pero cuando reparo en el largo camino de molestias que me falta por recorrer, se me baja el ímpetu…

Hasta aquí te dejo mi dilema, por el cual -imagino-, muchos habrán pasado o estarán pasando… A mis colegas “bracketeados” o triunfantes “ex-bracketeados”, dentro de los cuales quizá estés tú, mi amigo lector, jaja… ¡¡MIS RESPETOS!!, mis más sinceros respetos por el aguante, la firmeza, y la valentía, para soportar esta ardua faena de la Ortodoncia… 🙂

 


 

LA VIDA ES UNA MELODÍA…
¡Sí! La vida es como una melodía que vamos construyendo día a día, con sus sonidos y sus silencios. Una pieza musical con sus alteraciones estructurales y accidentales; sus bemoles, sus sostenidos, y sus becuadros para llegar de nuevo al estado natural o estructural. Con sus tiempos, su clima, sus matices, su armonía, su dinámica, su ritmo interno, que pueden tener vuelcos inesperados, según el timonel asuma el viento. Con sus variaciones al tema, sean melódicas, modales, rítmicas, tímbricas o tonales. Con sus cadencias, sus repeticiones, sus movimientos, sus frases, sus preguntas y sus respuestas, su inicio… Y su inevitable final, su coda o codetta, que siempre debe llegar, pues estamos en este mundo físico… ¡Limitado!  Pero bien, en él debemos disfrutar y saber aprovechar las muchas riquezas y posibilidades que tiene; además, es nuestro pequeño, pero gran paraíso azul, como ya lo he llamado algunas veces.
En él debemos desbordar todas nuestras capacidades y talentos; nuestra imaginación, nuestra creatividad, nuestra sensibilidad, nuestro conocimiento y experiencias, nuestra alma y nuestro corazón, dentro de una perenne atmósfera de amor; respeto, justicia, entrega, tolerancia o comprensión, unión, responsabilidad, y perdón. Funcionar o interaccionar como un sistema en el gran Todo Universal.
Bien, pero ya me voy apasionando con los subtemas que surgen, como suele acaecerme -y deben saberlo ya quienes me conocen o me van conociendo, jaja-, entonces retorno al tema, a la melodía en cuestión…
En esta pieza musical que vamos hilando con el paso del tiempo, tenemos esos días en que nos invade la euforia, la emoción, la pasión, y nuestro ser salta y vuela rebosante de alegría; pero luego vienen aquellos en los cuales nos asalta la tristeza, la melancolía, la desilusión, y la impotencia. Para unos y otros, la música -como esencia de esta incierta melodía de la vida-, es una gran aliada y compañera. Sea para acrecentar nuestro regocijo o nuestro dolor, es un paliativo o inyección de energía para nuestra alma; nos logra remover o activar hasta las más recónditas fibras del “yo”…
Bebiendo de las mieles y las hieles, de unos y otros días, que ya enero me ha brindado -con cumpleaños incluido y todo, jaja- he estado escuchando música de tres artistas (cantantes y compositores), quienes en verdad,  tienen muchos temas que llegan al alma; armonías, melodías y letras, que penetran hasta lo más profundo; al menos en mi caso.
Ellos son: Andrés Cepeda, de mi bella, diversa, herida y amada patria; Manuel Carrasco, exponente de la madre España, de igual forma mágica y hermosa (aunque tenga un pasado que nos causa algo de resquemor, porque en épocas remotas nos avasallaron nuestra identidad cultural y se apoderaron de gran parte de nuestras riquezas; pero bien, ahora son otros actores y otros tiempos); y Abel Pintos, de nuestra hermana tierra Argentina, igualmente rica y esplendorosa.
Aquí te comparto algunos de sus temas, con los que me he emocionado, se me ha hecho nudo en la garganta y en el corazón, y se me han aguado los ojos, hasta brotar de ellos lágrimas, o me he sentido llena de ganas de seguir en la batalla o en la aventura de la cotidianidad, construyendo esta variada melodía de la vida…Ahora sí, a la música:Empiezo con Andrés Cepeda, nacido en Bogotá, capital de Colombia, el 07 de julio de 1973, quien goza de una amplia y rica trayectoria musical, especialmente en el pop, a quien conocí (musicalmente, no personalmente, a mi pesar), desde años atrás, cuando fundó y formó parte de la banda Poligamia. Lo admiro y aprecio de verdad. Los temas de él, que traigo para esta oportunidad son:https://www.youtube.com/watch?v=1LUCqTv0_HEPensando en Ti.https://www.youtube.com/watch?v=a_l771QnDs4Eres Parte de Todo.https://www.youtube.com/watch?v=aVyhPBSoM6APor el Resto de mi Vida.https://www.youtube.com/watch?v=SKylfLECfIQImposible de Olvidar.https://www.youtube.com/watch?v=HG4Ku-BLFCIBolero Sin Fin.https://www.youtube.com/watch?v=tJyyGMxzC6wCerquita de tu Corazón.andrescepedaContinúo con Manuel Carrasco, natural de Isla Cristina (Huelva, España), 15 de enero de 1981 (un día después de mi fecha de cumpleaños, jeje… Por eso me identifico tanto con él, supongo), quien también tiene una rica trayectoria musical en el pop. Lo había escuchado en alguna ocasión el año pasado, en youtube, por casualidad, pero no le había puesto mucha atención, hasta que -seguramente ya en el momento preciso para mí-, un amigo bloggero de la madre España, al cual quiero mucho y le agradezco esto, compartió en su sitio (anhelarium.com) un muy buen tema de Manuel (incluido en los que seguidamente citaré), me gustó bastante, y empecé a escuchar más de su música. En definitiva, ¡me llegó, me llegó de verdad! Los temas de él para esta oportunidad son:https://www.youtube.com/watch?v=_KQPR8lgxsU Ya no.“Ya no tengo fuerzas para resistir, ya no tengo palabras para rebatir, ya no, ¡te alejas y me dueles!”…https://www.youtube.com/watch?v=gg7odj4FpVENo Dejes de Soñar.“Hay una estrella en tu interior, ya sé que no la puedes ver. Hay tanta luz que se apagó, ya sé que tu dolor se fue, y cuéntame, puedes contar, no juzgaré tus pasos, escúchame, te escucharé, amigo. Pusiste todo el corazón, y al final todo salió mal, el corazón se equivocó, pero tu amor era verdad, la realidad puede pesar dentro de ti, amigo, te quiero, te quiero, te quiero… No dejes de soñar, amigo…”https://www.youtube.com/watch?v=L42f-cyTqMg Habla.“Habla, no te quedes sin voz, puedes tener la solución. Te lo digo a ti, mi voz callada. No quieras dormir, puedes gritar. Por dentro estalló el corazón, por fuera no se entera ni Dios. Sentimientos que se van quedando en el silencio derrotados, palabras sin fe, sin libertad. Yo quiero sentir el alma en mi voz, decir lo que al viento le conté y en mí se quedó, sentir que mi sangre rompe los silencios cuando son las dudas, las heridas que no cierran los miedos por dentro”…https://www.youtube.com/watch?v=iTZhLLPjAvY Mujer de las Mil Batallas.“No te sientas sola, un pasito más, mujer valiente, lo que diga está de más, ya sé que quieres gritar, y no te sientas sola, contigo estoy”… https://www.youtube.com/watch?v=dseH6etLh1M – Que Nadie.“Que nadie calle tu verdad; que nadie te ahogue el corazón; que nadie te haga más llorar, fundiéndote en silencio; que nadie te obligue a morir, cortando tus alas al volar; que vuelvan tus ganas de vivir”…https://www.youtube.com/watch?v=ek6dTxd1j_A Sígueme.“Sígueme, te daré mi corazón, no lo mates por favor, deja que sueñe”…https://www.youtube.com/watch?v=3aG_5eKj3Uc Prefiero Seguir Presente.“Hay que seguir adelante, pa’ volver a remangarse y a tirar como se puede… Cuando sale todo mal, hasta el más débil, obligado, se hace fuerte… Prefiero bailar con ganas, aunque no sepa; los hilos del corazón mueven mi marioneta. No puedo ni quiero ser algo que no soy, prefiero seguir presente allá donde voy… Prefiero caer luchando, siendo valiente… Prefiero decidir, prefiero despertar con ganas de seguir, prefiero seguir presente”…manuel-carrasco50808Y termino con Abel Pintos, oriundo de la provincia de Buenos Aires, localidad de Bahía Blanca, Argentina, 11 de mayo de 1984, quien al igual que los dos anteriores, cuenta con una extensa trayectoria musical en el pop y en la música folclórica. Lo conocí hace varios años -también para mi pesar sólo musical y no también personalmente, jeje-, gracias a un excelente músico de mi tierra andina colombiana, Alejandro Murillo, a quien quiero y admiro de corazón, miembro del floreciente grupo Juglares. A Abel lo tengo igualmente en mi corazón. Los temas de él en esta vez son:https://www.youtube.com/watch?v=zSStSA6-YYwMotivos.“Confío más en vos, que en todo lo que pueda imaginar. No me importa para dónde vas, yo voy sin mirar atrás, si te tengo por delante… Cuando quieras caminar, no me importa dónde vas, quiero ser tu acompañante”… https://www.youtube.com/watch?v=MvqeRZq86zo De Solo Vivir.“Un rayo de luz no vuelve a caer en el mismo lugar. Un ave no vuelve la vista hacia atrás. Yo digo que el río me lleve hacia el mar. Soltar y esperar. Un beso sentido sin miedo a volar, un cuento que nunca me cuenta el final. La dulce ironía de amar sin pensar. De solo vivir, se trata mi vida”… https://www.youtube.com/watch?v=pxY8lcNkqPs A-Dios.… “Te voy a decir todo y aunque no lo quieras, porque esta es mi manera de decir a-Dios; a-Dios, que te bendiga, y a-Dios, que te acompañe, con toda la fortuna y el amor”…https://www.youtube.com/watch?v=chvyqg6mVt8 Aquí te Espero.“Nada se termina por un error, podemos tratarnos bien, aceptarnos y aprender. Nada está perdido para el amor, podemos tratarnos bien en el alma y en la piel. Siempre aquí te voy a esperar, siempre aquí te espero”…https://www.youtube.com/watch?v=k9yQmxcZ4mM Tanto Amor.“Cómo tanto amor, pudo hacernos tanto mal. No sé cómo encontrar un rincón en el mar para ahogar la mitad del olvido”…https://www.youtube.com/watch?v=E7a9eJ3Spno Ya Estuve Aquí. “Y ahora aquí, inundas como un huracán cada espacio de mis días, respiro y te respiro, te siento aquí conmigo y no importa nada más, mírame un instante”…2446* Los textos que están entre comillas son trocitos que me gustaron, de cada uno de los temas.Espero los hayas disfrutado, y sigas ¡Pensando, Sintiendo, y Viviendo!, en esta melodía, que alimentamos día a día…


 

¡¡UN NUEVO GRACIAS!!

Bellas cosas cada jornada, como dije en la anterior publicación; enseñanzas, experiencia y sabiduría, que se van adquiriendo con el paso de los ciclos solares en nuestras vidas… Es así, que hoy, un día después de mi cumpleaños, quiero aprovechar este espacio para dar gracias al Creador, a Dios, al Todopoderoso, la Energía Suprema, al Universo, por concederme otro año de peregrinaje en este hermoso y rico planeta Tierra, ¡nuestro paraíso azul!, al cual desafortunada y casi desenfrenadamente, herimos y desangramos diariamente… ¡Qué triste, qué dolor nos produce eso a quienes lo amamos! Falta conciencia de cada uno para valorarlo, saber que de él dependemos, y preservarlo… Bueno, pero ahora no profundizo más en ese tema; lo abordaré en otra ocasión. Hoy es fecha de alegría por haber podido celebrar ayer mi conteo anual de la existencia, jaja…

También le doy infinitas gracias a Dios por todas las bendiciones, talentos, capacidades y conocimientos que me ha otorgado o permitido obtener, durante tooodos estos años, jajaj. Por mi familia, mis amigos, que son la familia que uno escoge -dicen por ahí-, sean antiguos, nuevos, ocasionales o permanentes; por quienes aún transitan en este mundo y los que ya a otro han partido; por todos y cada uno de los seres de los cuales cotidianamente recibo o he recibido enseñanzas, directa o indirectamente, sean cercanos o lejanos, me quieran o no, jeje; personas, animalitos, y la majestuosa naturaleza en general. Por haberme guiado a caminar en este grato y sorprendente mundo de los espacios cibernéticos, en el que cada día aprendo de la experiencia propia y de la de algún otro viajero, que también lo surca. Excelentes personas detrás de cada sitio virtual, he conocido. Seres con quienes tal vez nunca me hubiera topado por los medios físicos habituales. Personas sorprendentes, llenas de talento y corazón, que como también se escucha por ahí, entre pares se buscan… ¡Y se encuentran, jaja! De esa forma me ha pasado con ellos. He descubierto muchos similares a mí en el pensar y en el sentir; ¡hasta con casi los mismos objetivos y sueños!

Ese asunto me pareció curioso en principio, como manifesté en una publicación previa, pero en realidad, ¡era de esperarse!; nos interesamos en lo que nos gusta, nos apasiona o de alguna manera nos toca el alma, que en últimas es con lo que sentimos o tenemos empatía, o afinidad. Bien, pero dejando ya esa cuestión –suelo “encarretarme” con los subtemas que surgen, como habrás podido notar, jaja- retomo el punto central de este artículo; una especie de balance de agradecimiento por mi nuevo año de vida completado…

Alegrías, penas, aciertos, equivocaciones, amor, desengaño, ilusiones, decepciones, proyectos que van viento en popa, otros fallidos, truncados o en stand by… En fin, de todo hay siempre, pero lo importante es que cada amanecer tengamos fuerzas recargadas y aprovechemos cada segundo de nuestro ahora, viviéndolo al máximo, sintiendo cada detalle, degustando y apreciando cada sabor, cada beso, cada abrazo, cada mirada, cada aroma, cada caricia, cada palabra, cada sonido, cada silencio, cada mano amiga o regazo en el cual apoyarnos o entregarnos.

Ayer –e incluso hoy, que vi los últimos-, recibí muchos mensajes hermosos; personalmente, por teléfono, por email, y la mayoría, por redes sociales; sinceros, cálidos, cortos o un poco más extensos, concisos unos, otros inspirados y hasta poéticos, pero todos gratificantes; se los agradecí y se los agradezco de corazón, a todos y a cada uno de quienes me los brindaron, cercanos o lejanos geográficamente, cercanos o algo más lejanos sentimentalmente, tomándose el trabajo y el tiempo de escribírmelos o decírmelos, de pensar un ratito en mí, jeje… ¡GRACIAAAS! 😉

Y de la misma manera como algunos te llenan el alma de regocijo, o te sorprenden para bien, otros te dejan esperando, pero qué más da, ¡son gajes del oficio de vivir! Me siento afortunada y bendecida con todo lo que me ha llegado en este viaje, andando por caminos anchos o angostos, dulces o amargos, lisos o rugosos, limpios o fangosos. Volando contra fuertes vientos o acolchada entre nubes, guiada por la brisa; o corriendo por senderos plácidos o desconocidos, quizá hasta tenebrosos. Tengo variados tesoros, grandes y pequeñitos, a cada uno de los cuales le tengo un sitio preferencial en mi corazón… ¡Tú eres uno de ellos, porque al leerme, estás conmigo, cerca o lejos, acompañándome en la intimidad o apoyándome como un amigo; y al escribirte, estoy contigo, abriéndote “mi ventana al mundo” -como llamó a mi sitio uno de esos tesoros, que tú mismo sabrás, si eres tú-, mi ventana del alma, donde gustosa te recibo!

Para terminar, te ofrezco este poema, parte de mi colección Versos Di-Versos (sección De mi Interior – Entre Versos).

 

LA VIDA

¡Que la vida te ha golpeado,

que la vida te ha engañado,

que te ha decepcionado.

Pero mira cómo también

te ha enseñado, te ha emocionado

y te ha gratificado!

 

Que la vida esto, que el destino lo otro.

Pero ¿será que es la vida,

que es el destino, o será más bien

el timonel de esa vida?

¡Fija tu rumbo, alza tus velas,

agarra el timón y reemprende el viaje!

 

Nunca es tarde, dicen por allí.

Siempre que haya vida, habrá esperanza

y siempre que haya sueños,

habrá razones para vivir.

 

Respira hondo, toma fuerzas

y divisa el puerto.

Labra el camino, que con amor y ganas,

cuando menos pienses,

estarás en la meta

y vislumbrando siempre

la siguiente a alcanzar.

 


FRASECITAS… 
En esta ocasión te comparto unas frasecitas de la inspiración de mi otro yo, como dice un amigo por ahí; de mi lado oscuro, quizá negativo, algo depresivo, sarcástico, sin tapujos –como dice una amiga-, y hasta mordaz, jajaj… Analízalas, cotéjalas con algunos pensamientos que hayas tenido en algún instante de “ilucidez” (jejej… Eso no está en el diccionario) y ¡disfrútalas!
  • Hay algunos hombres que les sirven a las mujeres para tres cosas:
  1. Para proveerles el sustento.
  2. Para hacer el trabajo sucio que ellas no están interesadas en hacer.
  3. Para… ¿¿?? ¡Ah, no, eran sólo dos! Jjajaj…

Pero bueno, hay otros que ni para eso sirven…

P.D.: Si tú eres hombre y estás leyendo esto, espero no estés dentro de ninguno de esos grupos…

  • Por lo anterior, y por tal vez muchas cosas más, jejej… ¡Es más que entendible que algunas mujeres opten por tener parejas de su mismo sexo!
  • En su contraparte podría ser:

Hay algunas mujeres que les sirven a los hombres para tres cosas:

  1. Para gastarles el dinero (bien o mal habido, jeje) en excesiva cantidad de ropa, zapatos, accesorios y tratamientos o artículos de belleza.
  2. Para estar “ensiliconadas” (no está en el diccionario) y ser lucidas como trofeos al lado de ellos.
  3. Para… ¿¿?? Ah, no, ya están todas, jajaj…

P.D.: Si tú eres mujer y estás leyendo esto, espero ansiosamente, no estés dentro de ese grupo…

  • Una vez se ha lastimado la confianza, nunca vuelve a ser igual. Es como el papel arrugado, que por más que lo estiremos, le quedarán marcas.
  • Dicen que cuando se pierde la ilusión o no se tienen sueños por los cuales luchar o caminar en la vida, es como estar muerto, como sólo existir… Pero de pronto eso es mejor que estar persiguiendo sueños que nada que se consiguen y viviendo falacias, en castillos de arena, que en cualquier momento se derrumbarán.
  • ¿Para qué decir “te amo” como un cliché? ¿O sostener algo que ya no tiene piso? Mejor decir “hasta aquí llegamos” y emprender un nuevo vuelo.
  • No somos ni los únicos ni los últimos en la faz de la Tierra. Ni indispensables ni irremplazables; esa es una condición de la vida… Hoy estamos aquí, mañana no. Hoy nos dicen sí, mañana no. Hoy nos sonríen, mañana nos clavan un cuchillo por la espalda.
  • La fidelidad, la sinceridad y el amor eterno e incondicional entre las personas son cuentos de hadas… O más bien, ¿de ciencia ficción?
  • Aunque existe el gris, a veces es mejor blanco o negro, ¡y punto!
  • Que todo en la vida no es color de rosa, es muy cierto; más vale, casi nada en la vida tiene ese color…
  • ¡Bájate de la nube por tu propia cuenta, antes que alguien te empuje!
  • Renuncia a quienes no les importas; por más que trates, eso no va a cambiar… Es mejor saber cuándo parar o cuando bajarse del bus.
  • No esperes el tren en el aeropuerto ni el avión en la estación del tren.
  • No intentes volar con alas de hada o de ángel, en un mundo en el que a todo lo que se salga del molde lo derriban sin piedad, y con poderosos aviones de guerra.

Y bien, después de toda esta peculiar descarga de mi otro yo, jajaj… El cierre desde mi yo habitual… Lo más importante, recuerda hacer cada cosa, cada día, lo mejor que puedas, así haya momentos amargos; con el corazón, con todo tu ser, con esperanza, con fe, y siempre… ¡Pensando, Sintiendo, y Viviendo!… 😉

 


FELIZ AÑOOO…😉
¡Feliz Año!, solemos decirnos todos al finalizar el año. Enhorabuena por esos buenos deseos para el período calendario que va a comenzar, pues cada ciclo que finaliza, da bases y fuerzas para el que inicia.Igualmente, todos –creo yo- acostumbramos hacer un balance por estas fechas sobre lo que sirvió, lo que no, lo que debemos mejorar, las cargas que debemos soltar y los sueños o metas que perseguiremos en adelante.
De la misma manera, los fines de ciclos nos mueven a recordar, añorar, anhelar, sacar cosas que ya no usamos, despejar espacios, y usualmente nos suscitan nostalgia. Fue así que decidí escribir este artículo, pues hace pocos días mi hija menor, en este final de 2015, hizo “purga” y reorganización en su cuarto. Sacó muñecos, peluches, y otras cosas que me hicieron avivar la memoria. Había dentro de esas cosas guardadas, también muñecos y peluches míos, que le había heredado cuando ella estaba más pequeña. Que este me lo regaló “x” o “y” persona, en esta o aquella ocasión; ¡bellos recuerdos, hermosas épocas! Muñecas de antaño, con ropas y peinados diferentes a los originales, un poco o bastante ajetreadas, por su uso en dos generaciones. Lindos rostros, cabellos sedosos y “peinables”, que ya no se ven en los tiempos actuales. Una se reía, otras lloraban, otra cantaba, otra montaba bicicleta, otras eran Barbies, y unas más sólo eran lindas y se les movían sus ojitos y extremidades.
Las que más me gustaban y estaban mejor mantenidas, habían sido las sobrevivientes a muchas “purgas” anteriores en casa, a medida que iba creciendo. Había unas, las más caras, que mamá guardaba en la parte alta de mi closet, para que duraran más tiempo en buen estado. Cada que quería utilizarlas, debía pedir que me las bajaran el rato que iba a usarlas y luego volvían a su sitio, generalmente en su empaque original. Y en verdad, que con esos cuidados de mamá, sí se conservaron muy bien, por bastante tiempo. Vienen a mi mente sus nombres, los juegos con ellas y las personas con quienes los compartía; principalmente mi hermana y algunas amigas y amigos.
De la misma forma pasa con los peluches, unos ya despelucados y algo deformados por el uso y las lavadas perpetradas en ellos, y otros más recientes, en aceptable estado. Cada uno con su historia, clara o menos diáfana, y sus significados sentimentales, al igual que las muñecas. Viejas ilusiones que tal vez se esfumaron, y nuevos retos o metas por alcanzar, que poco a poco llegaban.
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Pero aunque esas reflexiones de qué sirvió, qué no, y demás, son buenas, ¿en realidad qué significa un año más que pasa y uno nuevo que llega? Algunos celebraremos porque hubo muy buenas cosas, logros, reencuentros, en fin… Otros quizá celebrarán también, pero porque finaliza un año poco afortunado.
Un año que termina y nos ha dejado todo un compendio de experiencias, y otro que se acerca, cargado de incógnitas, sueños por cumplir, incertidumbres, o hasta sucesos predecibles, pero que hasta que no lo abordemos, no sabremos cómo será. Uno más es uno menos; uno más que se ha vivido es uno menos por vivir, como se escucha decir. Pero siempre acojamos al nuevo con la mirada y el corazón abiertos, y al que se ha “ido”, que también se ha quedado impregnado en nuestro ser, abracémoslo y agradezcámosle por todo lo que en él aprendimos.
De otro lado, podríamos verlo sólo como una modificación numérica en la escala formal de la medición del tiempo, la cual nos ayuda a diferenciar o catalogar presente, pasado y futuro, que mirados quizá con la “multidimensionalidad” (término que no está en el diccionario, jeje) podrían ser un todo, no sólo una secuencia lineal limitada del mundo corpóreo.
En fin, el tiempo, concepto abstracto, me parece bastante subjetivo y relativo. Podemos percatarnos de él por los cambios en las cosas, en nosotros mismos y en el paso del día a la noche y viceversa (cuando estos son diariamente reconocibles, porque tampoco en todas las latitudes se da igual), pero el cual sin cuantificación o medición -a mi forma de ver-, perdería un poco su claridad al definírsele, aunque ganaría en libertad; es decir, al cuantificar el tiempo o medirlo, creo que lo insertamos en lo limitado, en nuestro mundo captado a través de los sentidos oficiales: vista, oído, tacto, olfato y gusto. Si le damos mayor libertad al término, tomándolo “interdimensionalmente” (jaja, tampoco está en el diccionario), no tan lineal, podríamos percibirlo mediante otras rutas como la intuición, la sensibilidad interior, el sentimiento, las cuales nos podrían brindar nuevos horizontes.
De nuevo, en fin, jeje… Cada loco con su tema, como dicen por ahí… Ahí te dejo para que analices y pienses al respecto, desde tu particular punto de vista… Y para no seguir divagando al respecto y hasta quizá confundiéndote o aburriéndote con la “filosofadera”, vamos al cierre sobre el tema del fin de año.
Tendríamos entonces dos facetas del mismo: una positiva y una negativa, en tanto se dan balances “buenos” y “malos”, como dije al comienzo; los pongo entre comillas, porque no habrá ninguno totalmente malo ni absolutamente bueno. Por tanto, y como siempre me han gustado los acrósticos (me parece muy interesante y divertido hacerlos, y leerlos), se me ocurrió realizar uno para la faceta positiva y otro para la negativa, de FIN DE AÑO.
Aquí te van: 
Positiva… 
elices fiestas,
I  lusiones alcanzadas,
acimientos, renaceres y reencuentros. 
ádivas de la vida y del tiempo,
speranzas convertidas en verdades,
legrías y metas conseguidas, a-
Ñ  oranzas actualizadas y
portunidades aprovechadas.  
Negativa… 
altas y carencias,
mpotencia e incomprensión,
oches en vela y solitarias. 
ebilidades no superadas y
xperiencias desperdiciadas. 
nhelos postergados, enmara-
Ñ  ados en miedos o cobardía,
scuridad, decepción y desasosiego.
En todo caso, sea cual sea la faceta en la que nos encontremos por el balance del año, la certeza es que sólo pasó una subjetiva parte más de nuestra existencia. Que la que viene tendrá el beneficio de la duda para ser mejor, si la que pasó fue desafortunada, o la ilusión de ser tan buena, o más aún, que la ya vivida, si fue afortunada. Que la anterior nos da cimientos para la siguiente etapa, y que estamos en un ciclo y en una constante lucha de opuestos, de contrastes y de tira y afloja, inherentes a nuestra esencia como miembros del gran concierto universal.
¡Feliz 2016, felices fiestas, felices reencuentros, felices hallazgos, felices nuevas metas, proyectos y sueños,y que en cada nuevo año todo sea mejor! 😉
Muchos besos y abrazos para todos, ¡Pensando, Sintiendo, y Viviendo! 🙂

LO QUE DE NIÑOS APRENDEMOS, RARAMENTE LO OLVIDAMOS: PEQUEÑO HOMENAJE AL HERMANO FRANCISCO DE ASÍS
Canciones, cuentos, poemas, destrezas motoras, actividades o disciplinas deportivas, juegos, ejecución de instrumentos musicales, valores, y en general muchas enseñanzas recibidas en nuestra infancia, mediante el ejemplo y la repetición práctica de las mismas, se quedan arraigadas en nuestra memoria, para toda la vida. De todo ese material aprehendido durante mi niñez, pensando en qué era lo que más recordaba del Colegio, escogí para abordar en esta ocasión, el tópico específico de “Paz y Bien”, saludo y lema Franciscano, que me marcó bastante…
Señor, hazme un instrumento de tu paz.
Que donde haya odio, siembre amor.
Donde haya injuria, perdón.
Donde haya duda, fe.
Donde haya desesperación, esperanza.
Donde haya sombra, luz.
Donde haya tristeza, alegría.
Oh, Divino Maestro, concédeme que no busque ser consolado, sino consolar.
Que no busque ser comprendido, sino comprender.
Que no busque ser amado, sino amar.
Porque como dando, recibo.
Perdonando es como tú me perdonas,y muriendo en ti, nazco para la vida eterna, AMÉN…
Ésta era una oración diaria, que hacíamos en el colegio donde estudié desde Cuarto Grado (que en aquella época era Cuarto de Primaria), hasta Undécimo Grado, o Sexto de Bachillerato en ese entonces. Es la Oración de la Paz, de San Francisco de Asís, patrono de ese plantel educativo de la comunidad Franciscana, y fundador de la misma.
Este Santo, Francisco de Asís, era inspiración para muchas actividades escolares propias de la institución, como el Concurso de Canción Mensaje, el Día de San Francisco de Asís (4 de Octubre), las olimpiadas del saber acerca de ese patrono, ciclos de películas, y aprendizaje de tradicionales cantos sobre la vida de ese personaje, para mí muy interesante, tanto desde mi óptica infantil, como desde la actual.
San Francisco de Asís era un modelo a seguir, de libertad, hermandad, paz, amor, entrega, generosidad, sencillez, alegría, perdón, justicia y servicio al prójimo, cuyos lineamientos de vida, podemos encontrar en la oración arriba citada.
Veíamos tanto en su historia, como en los cantos (incluido el Himno al Colegio) y películas, alusivos al mismo, que era un ser de gran riqueza interior; fresco, descomplicado, entregado a su filosofía de vida, en la que primaban la riqueza espiritual y la humildad, sobre lo material.
Era un joven de la alta sociedad europea, de la ciudad de Asís, Italia, que dejó todas sus riquezas y comodidades, por seguir a Dios y predicar las enseñanzas de Cristo por doquier, más que todo con su ejemplo y testimonio, acorde con su ideología de “Paz y Bien”, donde todos somos hermanos; hermano Sol, hermana Luna, hermanos montes, hermanos vientos, hermana tierra, hermanos árboles, hermanos animales, hermanos ríos, hermanos cielos, y demás. Todos hermanos, como parte de la creación.
Podríamos ver al Hermano Francisco de Asís, como una especie de hippie de su época, revolucionario para el momento histórico en que vivió, con un estilo de vida y parlamentos, similares a los de Jesús de Nazareth, de quien era seguidor. Velaba por el respeto por toda forma de vida y la relación armónica con todas las criaturas y elementos de la naturaleza. Todos como parte de un gran sistema o engranaje. Incluso, en el contexto en que se desenvolvió, podrían haber llegado a considerar que estaba loco, pues su proceder y forma de pensar eran diferentes a los de la mayoría. Y si hubiera estado en la época actual, no faltaría quien sugiriera que tal vez estaba bajo los efectos de alguna planta o droga alucinógenas, jeje, pues tal condición se percibe como común, si se forma parte del movimiento hippie o se da la apariencia de pertenecer al mismo. Pero no, estaba quizá sí en éxtasis, pero de convencimiento de su ideología, basada en las enseñanzas de su Divino Maestro Jesucristo, Hijo de Dios.
Y estoy totalmente de acuerdo con las pautas o premisas a seguir que nos dejó San Francisco de Asís, consignadas en la Oración de la Paz. ¿Qué mejor y más satisfactorio que ser luz en las sombras? Que por donde quiera que caminemos seamos antorcha encendida, remanso o semilla de paz para quienes nos rodean, fuente de amor, alegría, confianza, sencillez, armonía, perdón, fe, esperanza, consuelo, comprensión, servicio, solidaridad, responsabilidad, respeto, generosidad, justicia, sinceridad, honestidad, naturalidad y entrega.
Que nuestra presencia, compañía, comportamientos, palabras, obras y acciones, sean gratos y de gran valía para nosotros mismos, para muchos y/o para todos.¡Que seamos libres, con amor y responsabilidad!Bien, aquí termina el pequeño homenaje que quería rendir al Hermano Francisco de Asís y sus enseñanzas, a través de este texto, que como todos los que escribo y publico, me nacen del corazón y se los comparto con todo mi amor.
En este cierre de texto, viene a mi mente una cita que alguien compartió en una red social, y leí hace poco, de Diego Fallon, la cual transcribo a continuación:
“¡Queréis que escriba! ¿Sabéis qué es escribir?El pensamiento escrito es canario en una jaula: podéis transportarle a donde queráis. Empero, los movimientos del traslado en nada se asemejan a la libre ondulación de su vuelo por los valles de su nativo suelo.Las palabras son caricaturas de las ideas. Al transmitir un pensamiento al papel sólo hacemos un obsequio a nuestro amor propio, pues nada hay nuevo bajo el sol!”.
“Diego Fallon (Colombia 1834 – 1905). Poeta, músico, ingeniero; profesor de latín, inglés, francés e italiano. Se presume que agregó el quinto orden en la región de los graves, a nuestra bandola andina”.
Grosso modo, dice que al escribir, al pasar un pensamiento al papel, sólo hacemos un regalo a nuestro amor propio, porque no hay nada nuevo bajo el Sol… Eso, en cierto modo, es cierto, pero además de ser un obsequio para quien escribe, también lo es para el lector, porque toda obra que hacemos con amor y gusto, con el alma, sea cual sea nuestro campo, tiene un poco o mucho de nosotros en ella, de nuestro ser, y tiene algún fin de servicio a la comunidad, ya que el ser humano es social y comunicativo por naturaleza. En este caso, al comunicarnos por el medio escrito -que como todo en este mundo físico, está limitado, y en esta forma de expresión, por las palabras-, las ideas pueden quedar algo enjauladas, también es verdad; sin embargo, es una forma de lenguaje que nos permite realizar una producción estructurada de nuestro pensamiento, que puede acercarse bastante al logro de que lo que queremos transmitir, sea muy similar a lo que capte el receptor.
Los dejo entonces, con todo mi amor puesto en lo que escribo, con la firme intención y esperanza de que a alguien le ha de servir lo que expongo, ¡Pensando, Sintiendo y Viviendo! “Paz y Bien”… ¡Hasta la próxima! 🙂

¡HONESTIDAD EN UN MUNDO “SILICONADO”!
Leyendo hoy un correo electrónico titulado: “El nuevo gerente”, que ya me había llegado antes, pero que en esta ocasión recibí de un tío paterno, decidí tomarlo como punto de partida para este escrito.
Tal valor, quizá en vía de extinción o con muchas trabas para su supervivencia en este mundo “siliconado” y casi ahogado por la superficialidad, es la HONESTIDAD. En dicho texto, grosso modo, dice que un hombre de negocios, quien ya estaba haciéndose viejo, decide buscar un sucesor, que se hiciera cargo del negocio. En lugar de escoger a un hijo o a alguno de los gerentes actuales, convoca a todos los jóvenes ejecutivos de la compañía y les pone una prueba, que consistía en darles una especial semilla a cada uno, la cual debían plantar, regar, y al cabo de un año, llevar lo que hubiera crecido de la misma, para él escoger, según lo que le mostraran, quién sería el nuevo Director. Se llega el día y casi todos llevan grandes, variadas y hermosas plantas, excepto uno, que llega con la matera, pero sin planta germinada.
Ése es a quien elige el dueño como sucesor suyo. ¿Por qué? Porque fue el único honesto y con el coraje suficiente para mostrar su “fracaso”. Las semillas que les habían dado a todos, estaban muertas y nada crecería de ellas. Los demás habían conseguido otras y por eso habían germinado.
Esto nos deja la enseñanza de que vale más la honestidad, que los artificios para lograr un fin, falseando o forzando un resultado aparentemente óptimo, y se yergue como otro de los legados de vida que me han dado mis padres, al igual que tener a la justicia ante todo, pues va muy ligada a la honestidad. Y estoy de acuerdo con que los valores los aprendemos primordialmente en casa (formación), sin excluir que también allí recibimos conocimientos, y que en la escuela, se nos brinda mayoritariamente conocimiento (educación), sin quitar tampoco de ese escenario de aprendizaje, a los valores.
Es difícil ser justo, equitativo y honesto, en un mundo que nos predica que el fin justifica los medios, que nos induce a consumir “sin mente” -como las Barbies, jeje- y a que todo debe ser de inmediato, y que si es por la ruta del menor esfuerzo, mejor aún. Sin embargo, ¡se puede! y no debemos dejar morir esos valores que a la mayoría nos han inculcado desde pequeños.
Podemos ir lográndolo con detalles cotidianos como: comprar lo que realmente necesitamos, cuando debemos, y de acuerdo a nuestra capacidad económica.
Ser nosotros mismos, sin dejarnos influenciar o apabullar por imágenes construidas por la sociedad de consumo y medios masivos de comunicación (o más bien, de difusión), en las que se tiene que ser de tal o cual forma, para poder agradar a los demás y encajar en los cánones sociales.
Ser y vivir de la forma más natural posible, sin mayores artificios. Por ejemplo, no es que esté en contra del maquillaje, sino que creo que en realidad, no es necesario. Sólo lo veo útil, como forma de expresión; no como requisito para estar dentro de los prototipos de belleza instaurados por el comercio. Por otra parte, estoy en contra de los procedimientos de cirugía plástica o embellecimiento estético, que se realizan por razones de mera vanidad, pues considero que tampoco son necesarios y suelen ser invasivos, agresivos con nuestro cuerpo, y además es común que pongan en riesgo nuestra salud.
Usar o consumir lo que va en pro de nuestro bienestar integral; lo que menos maltrate nuestro cuerpo, mente y espíritu. Desde pequeñas elecciones como el calzado, la ropa en general, los sostenes (en el caso de las mujeres, que en muchas ocasiones pueden oprimir o ir en contra de la comodidad y de la libre expresión), la alimentación, los aparatos tecnológicos. No por ser las cosas de marca o las más caras o las más avanzadas, son las mejores para todos; tenemos una individualidad y debemos examinar nuestras necesidades, circunstancias, condiciones personales, y hasta nuestra misma esencia.
Ser honestos con nuestros sentimientos y en todas nuestras relaciones interpersonales. También, consecuentes entre lo que somos, pensamos, decimos y hacemos.
Cuidar nuestro medio ambiente, nuestros recursos naturales, ¡nuestro mundo, nuestra madre Tierra! El agua, la tierra, el aire, las plantas, los animales, los minerales, y por supuesto, a nosotros mismos y a nuestros semejantes. Como dije en otro artículo, preservar la vida en todas sus manifestaciones y estadios.
Pagar el precio justo por bienes y servicios. No dejarnos explotar ni atropellar en nuestra buena fe. Hacer valer nuestros derechos. Pagar nuestras deudas y obligaciones a tiempo, y exigir también que se nos retribuya monetariamente por nuestro trabajo, como debe ser. No apropiarnos de nada ajeno ni mal utilizar lo que está a nuestro alcance, así sea de nuestra propiedad.
Aceptar nuestros errores y aprender de ellos. Asumir con amor, dedicación y entrega nuestras responsabilidades, y las consecuencias de nuestros actos. Respetar que nuestra libertad termina donde comienza la de quienes nos rodean. Preocuparnos no sólo por nuestro bienestar, sino también por el de nuestro entorno.
En conclusión, seamos honestos con nosotros mismos y con todo lo que hace parte de nuestro contexto, retomando el asunto de la justicia, como valor ligado a la honestidad. ¡Porque sí podemos ser honestos y justos, en un mundo “siliconado”! Hacer el cambio, la diferencia… ¡Construir la brecha y transitar por ella! Ser nosotros mismos, ¡Pensando, Sintiendo y Viviendo!
¡Hasta la próxima! 😉 🙂

ENSEÑANZAS DE MI PADRE… Y DE MI MADRE…
Aprovechando que estamos aún en el marco del mes designado por el comercio para celebrar el Día del Padre -y que de paso, manifiesto que no estoy de acuerdo con que tales fechas se utilicen para engordar los bolsillos del comercio, sino para enaltecer, de corazón y sin la necesidad imperiosa de gastar dinero, a aquellos seres para los cuales están dedicadas; y que, además, no debemos demostrarles nuestro afecto o admiración, únicamente en esas fechas-, se me vienen a la mente algunas enseñanzas o decires de mi padre, que como a todos, o a la gran mayoría, creo yo, nos han quedado grabadas en algún momento de nuestra vida, porque “más sabe el diablo por viejo, que por diablo”, aplicando una de ellas.
Sí, con el correr del tiempo, uno empieza a valorar más lo que nos decían o dicen nuestros padres, madres, abuelos, y en general, las personas mayores. La experiencia de la vida, muchas veces da más soporte para hablar sabiamente, que los mismos conocimientos adquiridos académicamente o los títulos que se tengan.
Otra que recuerdo es: “piensa mal, y acertarás”, que aunque es algo prejuiciosa, y dura de aceptar cuando lamentablemente se cumple, también se torna por tanto, irrefutablemente cierta. Nos cuesta palpar su validez, porque es pensar negativamente de nuestro prójimo; a veces, de quienes tenemos como personas sin tacha, que cuando menos lo esperamos, se caen de sus pedestales, quedando sólo los pedazos, tendidos en el suelo. Por demás, la aplicación de la premisa en cuestión, iría ligada con aquello de la “malicia indígena”, cuya carencia vendría siendo la llamada ingenuidad, en la cual algunos caemos con frecuencia.
Y una más, que viene a mi memoria: “Lo cortés, no quita lo valiente”, frase igualmente válida, porque por más agraviados que estemos, demostramos nuestra grandeza de corazón, hasta con un simple saludo, dado a quien en algún momento nos hizo daño.
Esas son las que tengo más presentes, salidas de sus labios, pero incluiré a continuación, otros dichos, refranes, o proverbios, muchos pronunciados  por mi madre, que muy probablemente también se los escuché a él, y a otros mayores que de alguna manera han estado en mi vida, ya que eran o son decires de muy común uso en esas generaciones, como medio para hacernos reflexionar sobre verdades de dominio popular:
“Al que madruga, Dios le ayuda”;
“más vale pájaro en mano, que ciento volando”;
“a caballo regalado no se le mira el colmillo”;
“a Dios rogando, y con el mazo dando”;
“haz el bien, y no mires a quién”;
“aunque todos, yo no” (enseñanza de una Madre Superiora, quien fue en un tiempo, Rectora del colegio franciscano donde estudié, y a quien recuerdo con mucho cariño, la Madre Alicia);
“el que mucho escoge, lo peor se lleva”;
“el que mucho abarca, poco aprieta”;
“lo que sube como espuma, cae como coco”;
“todo lo que sube, tiene que caer”;
“lo que nada nos cuesta, volvámoslo fiesta”;
“si la montaña no va a Mahoma, Mahoma va a la montaña”;
“no hagas a los demás, lo que no quieras que te hagan a ti”;
“con la vara que midas, serás medido”;
“mira primero la viga que tienes en tu ojo, antes de mirar la paja que hay en el de tu vecino”;
“el que quiere marrones, aguanta tirones”;
“el que algo quiere, algo le cuesta”;
“no quieras correr, antes de saber caminar”;
“del afán no queda, sino el cansancio”;
“la ocasión, hace al ladrón”;
“no busque, lo que no se le ha perdido”;
“el que busca, encuentra”;
“a palabras necias, oídos sordos”;
“el que calla, otorga”;
“el que entre la miel anda, algo se le pega”;
“el que con niños se acuesta, orinado amanece”;
“no hay enemigo pequeño”;
“el tiempo es oro”;
“el que guarda comida, guarda pesares”;
“mal paga el diablo, a quien bien le sirve”;
“hay que vivir para servir, y no servir para vivir”;
“hay que trabajar para vivir, no vivir para trabajar”;
“más vale ser cabeza de ratón, que cola de león”;
“más vale maña, que fuerza”;
“quien a hierro mata, a hierro muere”;
“a veces pagan justos por pecadores”;
“no hay mal, que por bien no venga”;
“no hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista”;
“entre gustos, no hay disgustos”;
“todos los caminos conducen a Roma”;
“caras vemos, corazones no sabemos”;
“barriga llena, corazón contento”;
“ojo por ojo, diente por diente”;
“juntos, pero no revueltos”;
“cuando el río suena, piedras lleva”;
“para atrás, ni para coger impulso”;
“tanto va el agua al cántaro, que al fin se rompe”;
“esa fue la gota que rebosó la copa”;
“el mundo es un pañuelo”;
“la pereza es la madre de todos los vicios”;
“dime con quién andas, y te diré quién eres”;
“si te vence el enemigo, únetele”;
“divide y vencerás”;
“la unión hace la fuerza”;
“ni tanto que queme al santo, ni tan poco, que no lo alumbre”;
“ojos que no ven, corazón que no siente”;
“hacer de tripas, corazón”;
“pueblo pequeño, infierno grande”;
“no todo lo que brilla es oro”;
“fue por leña, y salió trasquilado”;
“seguro mató a confianza”;
“quedó como mosco en leche”;
“que tu mano derecha no se entere de lo que hace tu mano izquierda”;
“nadie sabe lo que tiene, hasta que lo pierde”;
“de tal palo, tal astilla”;
“hijo de tigre, sale pintado”;
“no falta el pelo que le cae a la sopa”;
“el que a buen árbol se arrima, buena sombra lo cobija”;
“árbol que nace torcido, jamás su tronco endereza”;
“aunque la mona se vista de seda, mona se queda”;
“está más tragado, que media’e bobo”;
“esa ya se quedó para vestir santos”;
“estuvo toda la noche comiendo pavo”;
“agua que no has de beber, déjala correr”;
“hasta que mostró el cobre”;
“la esperanza es lo último que se pierde”;
“al que no quiere sopa, le dan dos tazas”;
“mi Dios le da pan, al que no tiene dientes”;
“lo único que no tiene solución, es la muerte”;
“al mal tiempo, buena cara”;
“el sacerdote predica, pero no se lo aplica”;
“a buen entendedor, pocas palabras bastan”;
“no se le pueden pedir peras al olmo”;
tiene más vidas que un gato”;
“la curiosidad mató al gato”;
“ama lo que haces, y haz lo que amas”
Y así, amando lo que hago, y haciendo lo que amo, las frases que he citado -pertenecientes a la sabiduría popular, acervo de nuestra cultura-, llegadas a mí por tradición oral,  son las que han venido ahora a mi recuerdo. Muchas las habrás escuchado de alguien o las habrás, quizá leído, en alguna parte, pero el caso es que son muy ricas en contenido, y susceptibles de amplia reflexión y análisis para adaptarlas o aplicarlas en diversas situaciones cotidianas.
Te dejo entonces, “echándole cacumen” –como decía el antes Párroco de mi Iglesia- al asunto, o desempolvando las que tienes en tu memoria, porque siempre estamos “Pensando, Sintiendo, y Viviendo”… ¡Hasta la próxima ocasión! 🙂 😉

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¿VEGETARIANO, VEGANO, CARNÍVORO, OMNÍVORO?
¡Amplia paleta para escoger! La opción alimentaria no es sólo cuestión de gusto al paladar, fundamentación biológica o nutricional, sino también de un estilo o filosofía de vida. En dicha elección influyen aspectos como la tradición, razones éticas y/o religiosas, más la subjetividad implícita en cada tendencia -a mi modo de ver-, inherente e inevitable en ser humano.
Vegetariano viene del latín “vegetus”, que significa “vigoroso”, “activo”, contrario a lo que se piensa erradamente, que vegetariano es más vale pasivo, y se aplica a aquellas personas que han optado por una alimentación basada en vegetales: frutas y verduras.
Los vegetarianos llevan una dieta rica en alimentos de los grupos arriba citados, sin desechar la inclusión de algunos productos de origen animal, como la miel, la leche, los quesos, el yogurt y los huevos.
Por su parte, otra corriente, la cual podría decirse que se deriva del vegetarianismo, es la de los veganos. Ellos han abolido del todo la utilización de productos de origen animal, tanto en su alimentación como en el área de aseo o uso personal, llegando a fabricar por su cuenta, elementos tales como shampoo capilar y jabón, con componentes naturales, cero animales.
En ambas corrientes, los adeptos, en su mayoría, llegan y permanecen en ellas por motivación hacia lo sano, lo natural, la salud y el bienestar, lo que no perjudique al ambiente y lo que no implique maltrato o abuso a los animales.
Todo esto se convierte en premisas de vida. Sin embargo, desde tiempos remotos hemos visto a través del devenir y conocimientos históricos, que el ser humano, por naturaleza, era cazador y recolector y que luego fue constituyéndose como agricultor, al dejar de ser nómada. Es decir, era  carnívoro, en función de la caza, y herbívoro, en su rol de recolector. Por demás, se dice que el hombre era el cazador, y la mujer, recolectora, según sus roles de habilidad y fuerza, en esa época de la humanidad.
Podríamos concluir entonces, que el ser humano era: omnívoro. O sea, que comía tanto lo vegetal, como lo animal, condición que subsiste mayoritariamente, hasta nuestros días, y para la cual está dotado físicamente. Igualmente, debemos añadir que esa tendencia ha menguado con las corrientes mencionadas anteriormente -vegetarianos y veganos-, que con el correr del tiempo, han ido creciendo en número.
Cada alternativa alimentaria tiene su justificación. Es así, que en días pasados, mientras almorzaba, escuché una conversación al respecto, entre un padre con su hija, de unos 8 años de edad. La madre no estaba.  Al parecer, era el fin de semana que le tocaba al padre con la niña. Él le preguntaba por qué no pedía algo con carne. La niña le respondía que su madre decía que pobrecitos los animales, que los mataban para comérnoslos nosotros. El padre le señalaba entonces, que se fijara,  que por ejemplo, a la gallina no le daba pesar comerse a los gusanos, que al águila no le daba pesar comerse a los conejos, que al león no le daba pesar comerse a los venados. Y en cierta forma,  ese argumento es válido, es verdad lo que manifestaba. Lo que constituiría la problemática mayor de matar a los animales para nuestro provecho (ya sea para alimentación, vestido, cosmética, aseo y demás), según mi perspectiva, sería la industria que se ha tejido alrededor de ese consumo. Se ha masificado en ella ese “matar”, y se maltrata en forma descarada a los animales, sin el más mínimo halo de compasión o respeto por la vida de los mismos. Pero no entraré ahora en el terreno del respeto por la vida, de la cual -cabe anotar, estoy a favor-, pues toda vida lo merece, sea humana, animal, incluso vegetal, y esté en el estado inicial, en plenitud o en su finalización.
De la misma manera, siguiendo en sintonía con lo anterior, en un sentido rígido o extremo, en las corrientes vegetariana y vegana, también habría maltrato a la vida; animal y vegetal, en el primer caso, y vegetal, en el segundo, sólo que en el reino vegetal es menos notorio el maltrato, ya que son seres vivos, pero con un lenguaje no muy entendible al comunicarse con nosotros o para manifestar su dolor. Sin embargo, de algo tenemos que alimentarnos, antes de llegar al advenimiento de formas de subsistencia como las que nos presentan en películas de ficción –que posiblemente lleguen a hacerse verdad-, en las cuales la alimentación estará basada en cápsulas con concentrados o extractos, malteadas nutricionales, o quizá en inyecciones o algo similar, que contendrán todo lo que necesitamos para mantenernos vivos y saludables.
Yo, personalmente, me encuentro dirigida hacia la corriente vegetariana, desde unos 6 años atrás, aunque no de una manera estricta, y sin aseverar que sea la óptima –creo que en el momento, ninguna lo es-, sí considero que es la que más se adecúa a mi forma de pensar. Sin embargo, uno de los inconvenientes que se nos puede presentar con esa alternativa alimentaria, al igual que con la vegana, es que si no se llevan de una forma bien balanceada, podemos  caer en deficiencias, por ejemplo, de hierro y/o de vitamina B12, cuya única fuente, en el caso de la B12, son los productos de origen animal y la cual debe ser adicionada artificialmente en otros alimentos para no caer en padecimientos debidos a su escasez en el organismo. Como contraparte, si nuestra alimentación es altamente carnívora, especialmente de carnes rojas, también podemos sufrir trastornos por la elevación en el nivel de ácido úrico, por ejemplo, y enfermedades cardiovasculares. Esto, sin traer a colación la cantidad de químicos utilizados en la producción y procesamiento industrial, tanto de alimentos de origen animal, como de los vegetales, aunándole la manipulación genética que se les hace, cada vez más generalizada.
En fin, cada tendencia tiene sus beneficios y sus desventajas, tanto para nuestra salud, como para el medio ambiente y para nuestros principios o valores personales. De lo que se trata, es de adoptar la que juzguemos mejor para cada uno, con bases claras, con prácticas adecuadas y respetando las diferencias con los demás, al igual que evitando caer en el consumismo, la prevalencia de dietas ricas en las llamadas comidas chatarra y alimentos altamente procesados -cuasi artificiales-, que poco nos aportan a la salud y que nutren es el bolsillo de los dueños de las empresas que los producen.
Bien, habiendo escogido ya nuestra opción o estando en ese proceso, ¿tú qué eres o vas a ser?: ¿VEGETARIANO, VEGANO, CARNÍVORO, OMNÍVORO? Sea cual sea tu elección, hazlo a conciencia, con responsabilidad, respeto y sin desmanes o excesos; siempre… ¡Pensando, Sintiendo y Viviendo!
¡Hasta una próxima reflexión! 😉

¡¡Pa’elante!!
Aunque tus fuerzas parezcan agotarse, muchos te defrauden y tu confianza tambalee, ¡¡avanza!! Frente en alto y mirando hacia el frente… 🙂

La vida…
¡¡La vida es dar, tropezar, poner curitas en el alma, sanar y continuar… Siempre pa’elante, sin mirar atrás, a pesar de titubear!! 🙂 😉

 

“¿DE TODO LO PASADO, CUÁNTO QUEDA, CUÁNTO SIRVE Y PARA QUÉ?”

 

En la vida nos inquietan muchas cosas; a veces hasta llegar a perturbarnos, deprimirnos o en el mejor de los casos, a empujarnos a buscar un cambio, una nueva ruta o salida. No sé si a mí me inquieta o me perturba lo mismo que a ti o si lo que a mí sólo me inquieta a ti te perturba o viceversa, pero todos tenemos asuntos inciertos o no resueltos, de o en  nuestra existencia.

Cuando llegan los momentos de finalización de ciclos, llámense cumpleaños, Navidad, Pascua, fin de año, culminación de períodos escolares, de semestre, de Carrera, o después de determinada pérdida importante, desengaños amorosos… En fin, es cuando generalmente nos asaltan esos interrogantes, dudas o existencialismos.

Puede que en algunas de esas ocasiones nos alegremos, pero lo que con mayor frecuencia ocurre, o al menos nos sucede a cierto tipo de personas, es que nos decepcionamos al hacer el balance de los acontecimientos y concluimos que necesitamos renovarnos. En dicho “balance”, que desafortunadamente casi siempre resulta desequilibrado, nos preguntamos qué hemos logrado, qué no, por qué, qué viene… Y en ese cuestionamiento, debemos identificar qué vale la pena que traigamos del pasado al presente, sabiendo para qué nos sirve e igualmente, establecer qué es sano que desechemos o dejemos en el baúl del “olvido”, porque en realidad no nos va a ser de utilidad o simplemente es una carga muerta. Determinado lo anterior, podremos proceder a la renovación u oxigenación que necesitamos cada cierto tiempo.

A menudo pasa que nos enfrascamos en cosas, caminos o sentimientos, que no nos llevan a nada y por el contrario nos halan hacia un “statu quo” del cual es difícil desprendernos y arrancar de nuevo. Nos dejamos invadir por los temores y el miedo al cambio. “Todo lo que no sirve, estorba”, dicen por allí y a veces es bueno aplicar esa sabiduría popular. Hay que equilibrar el equipaje que portamos en nuestra vida; que no nos frene, pero que tampoco nos deje sin bases sólidas para enfrentar los desafíos. Que nos permita volar, pero con fuertes alas.

Sin embargo, como la vida es un ciclo, no basta con hacer el proceso una vez…

“Y pasa el tiempo y lo que pasa, pasa una y otra vez”Nos dice también la canción.

 

PD.: No me lo has pedido y quizá no sea de interés general, pero quiero compartirte que el tema musical que cito y en el cual me inspiré para desarrollar este texto, me gustó, porque me llega al alma y considero su letra, bastante diciente y generadora de reflexión. Además, porque desde bastantes lunas atrás, el controvertido artista Miguel Bosé, quien interpreta la canción, ha sido de mi agrado, pues su voz siempre me ha parecido en extremo dulce y de timbre muy peculiar; a ningún otro cantante de los que conozco, le he escuchado una voz con la cual uno pudiera confundirlo, sin ser un Pavarotti o algo así. De paso, te “chismeo”, que van de su mano, dentro de mi preferencia en timbre y color de voz y según mi humilde percepción, el chileno Alberto Plaza, los mexicanos Alejandro Fernández, Jorge Negrete y el colombiano Fabián Martínez Peña, del grupo “Juglares”.

Y aunque “sé que nada sé”, ¡disfruto expresando lo que pienso, siento y vivo, al igual que me emociona que tú lo leas y que te agrade hacerlo!

 


 

¡Creer, celebrar y actuar!

 

Y bien, en la culminación de la Semana Santa, traigo hoy a colación una de las enseñanzas que nos dejó anoche en la prédica de la Vigilia Pascual, el Párroco de Valle del Lili, que se aplica a la vida de cualquiera de nosotros, de nuevo sin importar nuestro Credo

“¡Creer, celebrar y actuar!”

No basta con quedarnos en los dos primeros pasos que son: creer y celebrar, que están muy bien, pero que les hace falta el tercero: ¡actuar, hacer, vivir!, según lo que creemos y celebramos.

Todos tenemos una filosofía de vida, una doctrina a seguir o un credo religioso, en los cuales, valga la redundancia, ¡creemos! Sin embargo, muchas veces no los ponemos en práctica; los tenemos como ideales o lineamientos de vida a seguir, pero allí se quedan, sin una real acción en concordancia con los mismos. Lo verdaderamente valioso es poder conducirnos por la vida haciendo coincidir pensamiento, sentimiento y acción. De lo contrario, sería como ir en contra de nuestra esencia o vivir con falacias.

Por otra parte, luego de creer, celebramos ese credo; es decir, estamos de acuerdo con razón y corazón en conjunción; nos identificamos y estamos alegres con ello y por tanto, podemos celebrarlo. Más aún, como hay muchos otros que creen o se identifican con lo mismo,  se van creando lazos de unión y nos “re-unimos” en celebraciones comunes, pero no es suficiente estar con quienes compartimos rutas de vida. Es necesario poner nuestra esencia a actuar en todos los ámbitos: Hacer trascender lo que creemos, pensamos y sentimos, a través de lo que hacemos, de nuestras acciones y vivencias diarias. De esta manera estamos siendo coherentes con nuestro “yo”, somos útiles a la comunidad en la cual nos movemos, y contribuimos a un mundo mejor, que en últimas es el fin común de todos, explícita o implícitamente, porque somos seres sociales, que necesitamos unos de los otros, queramos o no, e incluyendo a nuestro entorno, dentro del grupo de los “otros”.

¡Así que, manos a la obra, demos los tres pasos :)!

 


 Mudanza de “Frases” a esta sección  🙂

 

Es más importante estar en paz con nosotros mismos, que lograr la aceptación de los demás. Debemos defender nuestros ideales, cimentados en bases sólidas, así no coincidan con los de la mayoría. ¡Debe haber concordancia entre lo que pensamos, lo que decimos y lo que hacemos y no debemos tener temor de sentir y de ser nosotros mismos!

 


 

¡Sé constante en la búsqueda, así no se encuentre pronto lo buscado; firme en la fe y la esperanza, así no llegue pronto lo esperado; valiente en las empresas, así no se tenga las fuerzas suficientes para lo emprendido, es lo que nos permitirá ir avanzando en nuestras metas y forjando nuestros sueños!

 


 

La frase que a continuación presento me parece triste en cierta forma, porque tiene en sí visos de resignación y decepción, pero me gusta, porque en ciertos momentos debemos ponerla en práctica. La cito según mi apreciación, no textualmente y no es de mi inspiración:

¡Aprende a brindar tu silencio a aquellos que no aprecian tus palabras y tu ausencia, a quienes no valoran tu presencia!

 


 

PARADOJAS…

 

La vida está llena de paradojas. Nos enseñan a perseverar, a ser constantes en lo que emprendamos y en la consecución de nuestras metas y sueños. A ser fuertes, a no claudicar fácilmente con los obstáculos que se nos presentan y a levantarnos con la frente en alto y nuevas enseñanzas, de nuestras caídas. A aprender de nuestros errores o “metidas de pata”, a que sepamos controlar nuestros miedos, pero no nos enseñan que en ocasiones es sano parar y tampoco hay una guía para identificar cuándo debemos hacerlo. Quizá podemos estar en el camino equivocado aunque pensemos que es el correcto y esté acorde con nuestros anhelos más profundos, pero estemos gastando energías y poniendo todo nuestro esfuerzo, “alma, vida y corazón”, vanamente.

A partir de nuestras vivencias, del conocimiento de nuestro “yo”, del contexto, quizá también de algunas experiencias de otros, de la sabiduría mucha o poca que vayamos adquiriendo con el paso del tiempo y de nuestra propia percepción e intuición, ¡debemos aprender a identificar cuándo vale la pena seguir, aplicar la perseverancia y cuándo parar! ¡Vaya difícil tarea… Pero no hay de otra!

Tampoco nos dicen que los miedos debemos afrontarlos; es decir, identificarlos, sentirlos y vivirlos, hasta que sus efectos en nuestro cuerpo pasen, porque el temor llega hasta un pico y luego viene la calma. Suavizarlos a través de la razón, diciéndonos a nosotros mismos que nos vamos a calmar, que somos fuertes y capaces de controlarlos, si no han llegado a su punto máximo somático, no va a servir de nada. Igualmente, tratar de compensarlos con posturas físicas de relajación o movimientos en los que pensemos que botamos o descargamos la adrenalina, tampoco va a ser muy útil. Sabemos que no podemos evitarlos ni controlarlos en verdad, pero sí podemos aprender a conocerlos, a sentirlos, saber qué nos pasa cuando llegan, cómo llegan y cuánto duran sus efectos, hasta que llega de nuevo el estado de calma, que es cuando podríamos decir que están superados temporalmente, porque luego volverán, pero debe llegar un momento en que de tanto afrontarlos, tal vez sus efectos duren menos, en fin… No hay nada definitivo en la vida; ¡todo es susceptible de cambio!

¡Intentemos afrontar nuestros temores conociéndolos y sintiéndolos, en vez de evadirlos o tratar de engañarlos y miremos qué pasa!

 


Tiempo de perdón…

 

En la tónica de reflexión, perdón, rectificación y renovación de esta época de Semana Santa, les cito una frase que dijo el Sacerdote celebrante en la Misa del pasado Domingo de Ramos en mi Parroquia “Juan Pablo II”, que me parece totalmente cierta y ávida de aplicación, sea cual sea nuestro credo religioso o filosofía de vida:

“¡Perdonar no es olvidar… Es mirar con ojos de misericordia!”

Algunas personas a veces dicen, quizá con un halo de rencor en sus corazones, “perdono, pero no olvido”. Y quienes las escuchamos, pensamos: ¡entonces no está perdonando de verdad!

¿No sería mejor olvidar para poder perdonar con sinceridad y sin “peros”, en vez de mirar al ofensor con ojos de misericordia?

Creo que no, pues no lo pensamos porque creamos que perdonar sea olvidar, el opuesto a la frase que les cité al comienzo, sino porque lo están diciendo y haciendo con resentimiento; es decir, sin real amor, despego del “yo” herido y misericordia con las fallas ajenas.

Pretender olvidar las ofensas, las traiciones, las heridas, que siempre dejan huella en nuestra alma, sería como tratar de tapar el Sol con un dedo, como reza esa expresión popular. Es muy poco probable que lo logremos. Ya las cicatrices están plasmadas en nuestro interior. Y cuando afirmamos que perdonamos, pero no olvidamos, con ese tinte de rencor, está implícito que nuestra alma está envenenada; estamos en la firme posición de traer a nuestra mente, a nuestro recuerdo el dolor que nos han causado y ese estar reviviendo o removiendo las heridas, no las deja sanar, cuya consecuencia será que no consigamos perdonar de verdad.

Pero lo que sí podemos hacer en lugar de tratar de olvidar o de borrar marcas indelebles, es lo que sugiere la segunda parte de la frase que cité arriba: “Es mirar con ojos de misericordia”. Que vendría siendo mirar con compasión, con piedad, con amor y respeto a quienes nos han lastimado; sin destellos de supremacía o egoísmo nuestro.

¡Qué bueno sería poder aplicar esa frase y limpiar así de rencores nuestro corazón, sanando poco a poco las heridas y atenuando cicatrices! Es cuestión de decidirnos, como en todo. Y si lo hacemos, el tiempo nos ayudará con su acción anestésica. Es difícil, como cualquier labor que emprendamos, pero sus frutos serán de gran ayuda para nosotros y para la armonía y paz con nuestro entorno.

¡Manos a la obra! ¡Empecemos a perdonar!


EN EL SILENCIO… “CO-RAZÓN *INTROSPEC-TUANDO”

En el silencio… (LSSL – 2014, 2015)

(Puedes bajarlo en PDF)

A veces nos rondan tantas ideas, reflexiones, imágenes, sensaciones; un gran cúmulo de elementos sobre diversos aspectos de la vida. Días difíciles, momentos de depresión, nostalgia, impotencia, existencialismo, todos en algún instante los tenemos y cada quien encuentra su forma de desahogo o vía de escape. Licor, drogas, sexo, desesperación, decisiones equivocadas, llanto, ensimismamiento; habrá quienes prefieran aislarse dentro de los afanes del mundo actual y la rutina diaria, para no tener tiempo de pensar ni de enfrentarse a sí mismos; otros, tal vez se den tiempo para la oración, actividades altruistas, de ayuda a la comunidad, algún deporte o se decidan por el arte y la creación artística. Yo opté, dentro de ese campo, por la producción literaria; pintar nuestro entorno, descifrar o describir nuestro interior, plasmando nuestros pensamientos, sentimientos y percepciones, a través de la palabra escrita. En esta ocasión, tomé ese camino, mediante el cual, además de dejar fluir mis cuestionamientos y disfrutar haciéndolo, alguien al leer, quizá se haga cómplice de ellos, se identifique con los mismos, tal vez los refute o simplemente no esté de acuerdo con ellos, pero alguna sensación o reacción le generarán.

Intentar ahondar en cada concepto que nos causa inquietud, aunque sea de manejo trivial, puede tornarse complicado, ya que algunos, por ser intangibles, llevan además consigo sus opuestos para poder existir. Igualmente, todo tiene su componente positivo, su componente negativo y numerosos puntos de vista desde los cuales mirar. Abordarlos todos daría para llenar infinidad de páginas y terminar de “enloquecer” a muchos; quizá una completa expresión de nuestro “yo”, de nuestro egocentrismo. Cada quien sabrá, pero el simple hecho de intentar dilucidar algunos, a la luz del corazón y la razón, es enriquecedor, según mi perspectiva, tanto para quien escribe, como para quien lee, porque sencillamente… ¡Nos gusta leer y escribir!:

En el Silencio… “Co-razón *Introspec-tuando”, breve práctica de instrospección e interacción con uno mismo…

Mirando las nubes en el Cielo,

sintiendo las brasas en mis pies,

envuelta en el aroma de las flores

y saboreando la hiel del dolor,

es como he ido aprendiendo

a descifrar la vida

en todo su esplendor…

 

 Aquí estoy, en el “silencio”, dentro del ruido diario… Días de nostalgia, soledad, tristeza, existencialismo… Momentos en los que me dan ganas de escribir… ¡Tantas cosas vienen a la mente! ¿Cómo darles orden e hilarlas de manera que no sea sólo una transcripción de lo que pienso y siento, un simple desahogo del corazón y la razón, sino que tenga una utilidad para al menos alguien más? Porque aunque seamos un poco “aislados”, común en esta época  de vertiginosos avances tecnológicos, que nos llevan cada vez más al individualismo, vivimos en comunidad, somos seres sociales por naturaleza y lo que hacemos queremos de alguna manera compartirlo. Un ensayo, una novela, cuento, poesía, canción, monólogo… ¡Sí, creo que lo que más se le adecúa en esta ocasión, es el monólogo! Además, en estos tiempos en que como dije antes, la tecnología nos invade, es muy frecuente estar en constante monólogo. Hablamos más con los aparatos y a través de ellos, que directamente con quienes nos rodean y pese a que es triste esa situación de pérdida de la interacción directa, también hay que reconocer que para quienes somos o hemos sido más o menos tímidos o encerrados en nosotros mismos, las ayudas tecnológicas en la comunicación también nos han sido útiles. Es más fácil vencer el miedo de expresar lo que sentimos y/o lo que pensamos y defenderlo, canalizándolo por un aparato que nos acerca al otro, casi que instantáneamente, por escrito, por audio y por imagen. Pero a veces, también ese tipo de “comunicación”, se convierte más en monólogo que en verdadera comunicación. Muchas veces escribimos y no recibimos respuesta, porque el otro interlocutor no está realmente interesado o no tiene “tiempo” y es como si estuviéramos hablándole al aire o a la pared…Y sería menester del ser humano, aplicar también en el entorno virtual, las buenas maneras que se mantienen en la comunicación directa de las relaciones interpersonales. Cuando a uno le hablan, uno contesta y casi de inmediato. No se deja al otro con la palabra en la boca o hablándole al infinito. Igualmente, cuando a uno le escriben, uno responde, en el menor tiempo posible y cuando uno escribe espera esa misma dinámica de retroalimentación.

Y siguiendo en la línea de opinar según nuestro bagaje y conocimientos adquiridos durante toda nuestra vida, que es por demás muy sabroso, al menos para mí, tratando de mantener un sentido crítico, analítico y de no “tragar entero”, de ir por el mundo con nuestro equipaje de rebeldes con causa, aquí sigo, en el silencio, conversando conmigo misma, conciencia con emoción, razón con corazón, en fin… ¿Cuando uno habla consigo mismo, entre qué ámbitos de nuestro “yo” se establece el diálogo? No sé a ciencia cierta, sólo sé que sucede. Habría que indagar al respecto en el Psicoanálisis o algo así, pero en el momento, ¡sólo deseo hacerlo! Dejar fluir mis pensamientos, mis reflexiones, los diálogos conmigo misma o monólogos infinitos… Introspección e interacción; el resultado de *“introspec-tuar” con uno mismo.

¡Todo es tan abstracto y tan relativo! El tiempo, el pasado, el futuro, el sueño, la realidad, el presente… ¡Cada uno de nosotros y nuestro pensamiento!

Amor, Beso, Abrazo…

Si nos fijamos por ejemplo en el “amor”, en el cual nos detenemos a pensar, tal vez sólo cuando nos hemos sentido o nos sentimos heridos, engañados o traicionados… ¿Cómo poder definir y dar sentido lógico a algo tan abstracto y a la vez tan tangible como el “amor”? Hermoso en tantas ocasiones, pero que en otras también puede llegar a ser verdaderamente doloroso.

¿Será quizá la mayor fuerza que nos mueve? Cada quien tiene su concepto, su propuesta, según sus vivencias y su forma de percibir la vida. ¿Es un sentimiento, una sensación intensa, un todo, Dios actuando, una forma de sentirnos especiales e importantes para alguien, quizá una manifestación de posesividad, de egoísmo o de generosidad y apertura?

Por mi parte, creo que nada de lo abstracto se puede definir objetivamente. Toda reflexión al respecto sería divagación subjetiva, condicionada por nuestras experiencias o impregnada de nuestra ilusión o nuestra volátil imaginación, pero si se trata de acercarnos a alguna definición, para mí el “amor” es la fuerza que nos mueve día a día y nos hace sentir vivos, motivada por Dios o la Energía Universal Suprema y sentida en cada uno de los instantes de nuestra vida y en cada una de las partículas que nos conforman, tanto físicas como espirituales. A veces nos hace sentir plenos, que es el ideal, pero en ocasiones nos causa profundo dolor. Amor por nosotros mismos y en nosotros mismos, amor por el Ser Supremo, por nuestra familia, nuestra pareja, nuestros hijos, nuestros amigos, por cada ser vivo, por nuestro entorno, por lo que hacemos, por la vida en general.

Así no podamos definirlo tan fácilmente, ya sea por su compleja presencia o por su ausencia y por más que hayamos tenido decepciones con él y haya quienes digan que han dejado de creer en el mismo, no podemos negarlo, ¡lo hemos sentido y sabemos que existe! Igual, hay que saber entenderlo, manejarlo y asumirlo… Pero eso sólo ocurre con los golpes de la vida, ensayo y error y a veces, ¡ensayo y éxito!

Incluso, conceptos tan aparentemente sencillos como el “beso” o el “abrazo”, tienen diferentes matices, diversos significados, tanto para quien los da, como para quien los recibe, porque entra a jugar la intención con que se dan y el estado o la disposición con que se reciben. Sin embargo, mirándolos por el lado de expresión de afecto, unión de seres o de cálido contacto físico, podríamos decir que son gratificantes, pero siempre y cuando sean con personas o seres que nos agradan o nos infunden buena energía. De nuevo son muy relativos en su ámbito abstracto; es decir, en lo que nos generan los “simples” actos físicos del “beso” y del “abrazo”.

Paz, felicidad…

Ligado al “amor” y a sus manifestaciones, me viene a la mente el concepto de “paz”; sin “amor”, creo que jamás habrá “paz”. Aunque aquí entraríamos a la concepción de “amor” como ese algo que nos mueve hacia lo positivo no el que nos martiriza. El “verdadero”, no el fundamentado en espejismos.

¿Será quizá la “paz” un ideal, algo inalcanzable, lo opuesto a la guerra, la supremacía del “amor” entre todos, la armonía total con nosotros mismos y lo que nos rodea o tal vez la tranquilidad, la calma total, la ausencia de afanes y preocupaciones diarias en nuestras vidas? Y a su vez, ¿será nuestra anhelada “felicidad” el resultado del “amor” y la “paz” en conjunción? Porque si la una y el otro coexisten, en el ámbito altruista, estaríamos en el territorio de la “felicidad”. Con el “amor” verdadero seremos felices y si eso se ha logrado, pues allí estará inmersa la “paz”. Por inferencia, tendríamos a la “felicidad” como el triunfo del amor y la paz, de la alegría sobre la tristeza, un fin último por alcanzar o un camino hacia la meta, venciendo las dificultades; el éxito, un estado de placer absoluto… O quizás, ¿una forma de egoísmo? Habría mucha tela de donde cortar, como experiencias hay de cada uno con la “felicidad”. Sin embargo, ya quiero cambiar de tema, aprovechando que en el pensamiento y en los sueños, como actos íntimos, nadie ni nada nos impide cambiar el rumbo o hacer algún viraje extraño. Allí experimentamos una cierta libertad, que aunque no es total, porque también está inmersa indirectamente en espacio y tiempo, como todo en nuestro mundo físico, limitado, sí es reconfortante y nos permite un margen, una sensación de libertad momentánea, porque cuando estamos en esos campos, se nos tienden a desaparecer espacio y tiempo, como pasa cuando estamos en un esperado y eterno “beso”, dando rienda suelta a las musas de la inspiración.

Tiempo, Vida…

Así, esto que escribo siempre ha estado supeditado a los tiempos “libres” y a los espacios íntimos que tenemos con nosotros mismos, que suelen ser generalmente escasos, porque la rutina y lo “urgente”, a veces nos desliga de lo verdaderamente importante y así se nos va pasando el tiempo y la vida misma, en un constante “no tener tiempo” para lo que realmente queremos, terreno en el cual también hay mucha relatividad. Lo que para algunos es lo urgente, para otros puede ser lo importante y viceversa. Creo que todos quisiéramos tener quien haga lo urgente, para poder ocuparnos y dedicarnos a lo importante.

“El tiempo vuela”, “cómo pasa el tiempo”, decimos usualmente. Y lamentablemente es verdad, se nos esfuma casi sin darnos cuenta. Se nos escapa porque no nos centramos en nuestra principal misión, sino en los afanes diarios; no nos organizamos de tal manera que nos alcance… ¡Qué triste y absurdo! Y me lo estoy diciendo también a mí misma en este monólogo… Sabemos esa situación, pero no le ponemos freno.

El “tiempo” quizá es lo que más nos limita o ¿seremos nosotros mismos que lo permitimos por no saber manejarlo? Es otro concepto igualmente abstracto y relativo; una medida subjetiva determinada por el ser humano, basada en los astros y la cual sentimos al percibir los cambios en nuestro cuerpo y en nuestro entorno. El paso del día a la noche y viceversa. De la misma manera, hay también diferencia en el “tiempo”, según nuestra cultura, nuestra concepción religiosa y nuestra ubicación geográfica. Y existe, por el mismo hecho de ser finita nuestra permanencia física en este mundo limitado.

En este orden de ideas, podríamos acotar, que la “vida”, limitada por el tiempo, se nos va pasando casi sin percatarnos de ello. Pasado, presente y futuro… Una historia que se va tejiendo día a día, momento a momento, a través del “tiempo”; eso sería la vida. Pero ¿también sería posible la “vida” sin limitación de “tiempo”? Creo que sí… Pasado, presente y futuro, todo en uno; la “vida” como un “sueño”, sin linealidad, sino dentro del absoluto de la esfera.

Pero antes de entrar en el terreno de la “vida” como “sueño”, en nuestro mundo físico, hay muchos puntos de vista para mirarla. Podríamos decir que la “vida” en nuestra Tierra es todo lo que existe, pero de igual forma puede ser sólo lo que tiene movimiento propio o crecimiento perceptible o cambios por sí mismos, que serían los llamados “seres vivos”. Sin embargo, los minerales o “seres inertes”, también dentro de su conformación atómica, tienen movimiento. Además, ¿qué sabemos de las demás dimensiones que no podemos percibir con los “sentidos” y los mundos aún no explorados? Seres animados, inanimados, es decir, con alma, sin alma y nosotros, que tenemos también espíritu, los intangibles, ¿será que hay algunos que viven y otros sólo existen? Porque podríamos decir que no necesariamente existir es vivir, que a veces sólo existimos y no vivimos plenamente, cuando nos tornamos como autómatas, guiados por la rutina, la masificación, el consumismo, sin pensar en el otro ni en nuestro entorno, sin una mirada crítica con cierto halo de rebeldía o inconformidad con ciertas cosas o circunstancias y sin ánimo de actuar para cambiar la “realidad” con la que no estamos de acuerdo.

Todo, Tierra, Sol, Nada, Dios, lo Bueno, lo Malo…

Somos parte de un complejo, de un “todo” universal y que no necesariamente es sólo el que conocemos como tal.

Por ejemplo, ¿qué es el azotado planeta “Tierra” en el que vivimos? ¡Sólo un pequeñísimo integrante del extenso cosmos! Aunque para nosotros, aún muchísimo más pequeños que él, sea muy vasto. ¿Y qué decir de nuestro “Sol” en lenta extinción? Grandioso para nosotros y nuestro Sistema, pero es apenas un miembro más de nuestra Galaxia y otro pequeño elemento del Universo al que pertenecemos y al que aún no conocemos en su totalidad. ¿Y el Universo que no conocemos o que no podemos percibir? Grandes interrogantes surgen sobre lo no explorado o no captado por nuestros sentidos o medios tecnológicos actuales. Lo que está claro es que somos una minúscula parte de ese gran Cosmos, pero con su rol en el sistema. ¡Miembros del “todo” y de la “nada”!

Partiendo de allí, ¿qué vendrían siendo entonces el “Todo” y la “Nada”? Pues por definición de omnipresencia y omnipotencia serían ¿“Dios”? Cualquiera que sea nuestra concepción del mismo, sería el Ser Supremo, lo infinito como lo opuesto a lo finito, la máxima energía, el principio y el fin, el Supremo “Bien” o la supremacía sobre el “bien” y el “mal”, lo único absoluto; el Director y Creador del gran concierto universal… ¡El “Todo” y la “Nada” juntos!

Derivándonos de allí, ¿qué diríamos acerca del “bien” y del “mal” o lo “bueno” y lo “malo”? Tampoco podríamos hablar con total certeza, porque cada término es relativo, depende igualmente de nuestra cultura, de nuestra forma de ver el mundo, de nuestra forma de pensar, nuestra concepción religiosa, la moral, la ética, las normas sociales y el uno coexiste con el otro. Casi todo en el ser humano es relativo y está condicionado por su misma naturaleza finita, al menos en el campo que concierne a lo físico. Así que, algo que es “bueno” para una persona, puede ser “malo” para otra o su resultado ser desfavorable para otra, aunque el hecho en sí sea catalogado en general como “bueno”.

Lo que sí podríamos tener claro, al menos en cierta medida, es que lo “bueno” va de acuerdo con “Dios”, que es la máxima bondad, con el “amor”, con la Luz, con lo que no dañe al otro, pese a que en esta última frase entraría ya a actuar el “depende”. En fin, todo está conectado, nada se puede ver aisladamente, porque también somos un “sistema” complejo, un engranaje, un “todo” con el universo.

Vida, Muerte, Sueño, Realidad, Locura, Cordura…

Por otra parte, la “vida” y la “muerte”, compañeras inseparables. Somos optimistas con la “vida”, pero en últimas, podríamos decir que es un camino hacia la ineludible “muerte”.

Cada día que pasa es un día más vivido y uno menos por vivir y con la constante de que en cualquier segundo puede llegar nuestro fin físico. Quienes creemos en la “vida” después de la muerte, la “vida” eterna, tenemos la esperanza de que con ese fin no termina nuestra existencia, que hay una vida más allá, en el terreno espiritual. Que la “vida” física es previa a esa otra “vida” y que la “muerte” es un paso a esa segunda “vida”, a la verdadera, ya que esa no tiene límite físico; bueno, al menos eso creemos muchos, pero es algo desconocido que sólo podremos experimentar cuando demos el paso, cuando crucemos el puente, que desafortunadamente no tiene retorno para regresar y contarlo. Sin embargo, hay testimonios al respecto, pero no podremos confirmarlos hasta que nos llegue el momento a cada uno o cuando venzamos las limitaciones de espacio y tiempo y entremos en la *“inter-dimensionalidad”.

Enuncié líneas atrás, que la vida sin limitación de “tiempo” podría ser “sueño”.  Entraría aquí a jugar el dilema de ¿“Sueño” o “realidad”? Podría decirse que la “realidad” es sólo el presente, el aquí y el ahora, dentro de nuestro campo lineal. Pasado y futuro son recuerdos, sueños o esperanzas, pero esos sueños o anhelos pueden volverse “realidad”, en tanto trabajemos por ellos. Paradojas de la “vida” y del “tiempo”. La “realidad” también puede convertirse en “sueño” por el placer que nos brinde o en pesadilla o mal “sueño”, si no nos es agradable o no es lo que queremos para nuestra vida. ¿O podríamos simplemente decir que el “sueño” es sólo el estado de “reposo” del cuerpo y la “realidad”, el estado de acción del mismo? Y que así como podemos salir de los sueños, igualmente podemos salir de la “realidad” que no nos gusta: ¡Es sólo despertar!

Podría ser que la vida que creemos que es real, sea sólo un “sueño”, como cité en algún momento. Tantas dimensiones que no conocemos o no podemos percibir con nuestros sentidos. Todo podría ser posible en el mundo del “sueño”, de la imaginación, del no tiempo o del todo tiempo en uno, que quizá no lo sepamos, pero pueda ser el real. De pronto con esto estaremos ya adentrándonos en el ámbito de la “locura” y la “cordura”.

Tal vez yo esté algo loca y creo que en el fondo, todos tenemos algo de locos. Podríamos pasarnos indefinidamente, de un lado hacia el otro. ¿Quién es cuerdo? ¿Aquel que no se sale de los cánones establecidos por el sistema, la sociedad o la cultura? ¿O precisamente el cuerdo es quien se sale de esa camisa de fuerza, pues no se deja controlar, apabullar, anular o alienar por la masificación? ¿O tal vez, loco vendría siendo quien tiene una patología psiquiátrica, alguien que cruzó la línea y se extralimitó, llegando hasta perderse en su mundo? ¿O será más bien el loco quien “vive” inmerso en un ambiente acelerado, que no lo deja ser sí mismo, que lo mediatiza, lo cohíbe y lo mantiene preso?

Suelen decir que los artistas y los científicos son locos, que tienen ese grado de “locura” que tenemos todos, pero mucho más notorio… ¡Quizá son más libres! Tienen tal vez menos ataduras al qué dirán, son más fieles a su “yo”, a su misión, a su talento, a lo importante para cada uno. Literatos, cineastas, escritores, dramaturgos, poetas, fotógrafos, pintores, músicos, compositores, escultores, actores, bailarines, diseñadores, artesanos, en fin, una infinidad de ramas artísticas, más las muchas que se derivan de la Ciencia. Sí, de pronto, a través de nuestro quehacer, nuestra pasión, nuestros talentos, nuestra capacidad analítica, crítica, creativa e intelectual, podemos ser más libres, incluyéndome humildemente en el campo de los “artistas”. Pero igualmente, todos pertenecemos al mismo mundo limitado con lo urgente, con el tiempo y la predominancia de los llamados “cuerdos” que son quienes generalmente ostentan el poder.

Arte, Ciencia…

Aquí podríamos entonces, ya que viene al caso, abordar dos expresiones, netamente humanas, según nuestra “realidad” conocida, el “arte” y la “ciencia”, como manifestaciones también de “locura” y “cordura”. Diríamos que el “arte” es toda manifestación creativa del ser humano, don de Dios, plasmada a través del sonido, el “silencio”, la luz, las sombras, el papel, los colores, los metales, la madera, el barro, la tela, las formas, las texturas, el cuerpo, el movimiento, la naturaleza, la palabra, los gestos, los sentimientos, los lugares, las imágenes y una gran variedad de elementos con los que el ser humano puede encauzar la imaginación o el sentir. Sin embargo, aunque son expresión de libertad creativa y huella perdurable en el tiempo, son también finitos. Sobre la “ciencia”, expresaríamos que es igualmente manifestación creativa y juego de la imaginación, pero con bases demostrables, a través de elementos tangibles y con el fin de resolver o dar solución a inquietudes de la “razón”, igualmente finitas, como todo lo humano. Y ultimadamente, creo que todos somos artistas o científicos en un mayor o menor grado. Cada quien en su campo, en su quehacer diario, con sus capacidades propias, su etapa de desarrollo, sus diversos talentos, aptitudes y habilidades, es un artista o un científico de la vida; en lo urgente y en lo importante. Por ejemplo, es un artista el panadero con su obra tendiente a la perfección, como lo es un pintor de reconocimiento mundial. Es un científico el niño que va explorando su mundo con sincera avidez y apertura, como lo es un matemático de renombre. En fin, cada uno en su rol, superando día a día sus límites, va siendo mejor artista y mejor científico.

Silencio, Soledad…

Continuando en el “silencio”, divagando sobre todos estos temas y estando en aparente “soledad”, viene el cuestionamiento sobre esos mismos términos. ¿Qué son la “soledad” y el “silencio”?

Podría decirse, que ambos van siempre de la mano, pero en realidad, tomando la “soledad” como el estar sin compañía, no siempre tendría consigo el “silencio”, porque allí en la “soledad” nos habla nuestro “yo”, nuestro pensamiento, nuestros recuerdos, los anhelos, la nostalgia. E igualmente, cuando estamos en “silencio”, no siempre estamos solos; en realidad nunca estamos totalmente solos. Nuestra conciencia, nuestra memoria, nuestras creencias, siempre están con nosotros; además, el “Ser Supremo”, que es omnipresente y está manifiesto en cada uno de los seres de la creación, nos acompaña en cada momento, así no lo tengamos interiorizado.

¿Vendría siendo el “silencio”, la ausencia de sonidos externos o un estado de ensimismamiento, de encuentro con el “yo”, de reflexión y armonía con el Ser Supremo y con nosotros mismos o quizá un momento de acción creativa o científica? En últimas, creo que en este mundo no hay total “silencio”; ni siquiera cuando dormimos o estamos inconscientes, porque sigue trabajando nuestro cerebro pensante. Y la “soledad” sería más bien una sensación de vacío o un estado de intimidad con nosotros mismos, que acostumbra ocurrir cuando no estamos dentro de la multitud, pero que también puede presentarse, así haya más gente o seres alrededor. Hay quienes viven en su mundo, en su soledad, dentro de la algarabía reinante y hay quienes sólo aislados físicamente o en aparente o momentáneo estar sin compañía, pueden experimentar la “soledad”.

De otro lado, sin querer ingresar al campo de los discursos de superación personal, -muy de moda y que por cierto, me parecen algo ilusorios, porque tienden a generalizar en aspectos humanos, donde todo se torna relativo, subjetivo y abstracto-, ni pretender tener la verdad, -porque nadie la tiene, pues  todo está en constante movimiento, evolución y cambio-, por enseñanzas que nos da la vida, de todo lo que vemos, leemos, escuchamos, pensamos, sentimos o vivimos, en algún momento de nuestro caminar, nos damos cuenta y comprobamos que:

Sólo contamos con Dios, con nuestra madre, -que es la más incondicional en la mayoría de los casos, aunque siempre habrá una excepción a la regla- y con nosotros mismos, dentro de lo posible, según nuestras capacidades y falencias. Así que, es mejor no esperar nada de nadie más.

No debemos dejar que el vacío se apodere de nosotros por esperar de los demás. La desesperanza, la tristeza y el desengaño, llegan usualmente por esos “de-más”. Conozcámonos, confiemos en nosotros mismos, en el Ser que nos da la fuerza interior y que forma parte de nosotros, para continuar labrando nuestro camino. ¡Seamos los principales artífices de nuestra historia!

Debemos hacer lo que más podamos y queramos, por nosotros mismos, pues la compañía real y la fuerza vital, son las que se llevan por dentro.

Quien mejor nos entiende es nuestro propio “yo” y nuestros más sinceros compañeros, son el pensamiento, la imaginación y el recuerdo.

La “paz” interior y la “felicidad” pueden verse afectadas por los “de-más” y/o las circunstancias, pero se pueden recuperar, según la actitud con la que decidamos afrontar las situaciones y qué tanta importancia les demos.

A veces nos empeñamos en brindar palabras, cariño y compañía a quienes en verdad no lo quieren ni aprecian. Es necesario aprender a descubrir cuándo debemos entregar nuestro “silencio” y nuestra ausencia, donde no somos bienvenidos ni requeridos.

Debemos aprender a disfrutar de la “soledad”, del “silencio”, de nuestra propia compañía, de nuestro “yo” y de nuestra unidad con Dios o Suprema Energía.

Y como dicen por ahí, las oportunidades hay que aprovecharlas; las que desechamos, por el motivo que sea, otro las aprovecha. No nos rindamos antes de intentarlo. ¡Es mejor equivocarse, que arrepentirse por no haberlo intentado o arrepentirse de lo que se hizo, así haya salido mal, que arrepentirse de lo que se pudo hacer y no se hizo por temor a errar!

¡Todo es tan abstracto y tan relativo! El “tiempo”, el pasado, el futuro, el “sueño”, la “realidad”, el presente… ¡Cada uno de nosotros y nuestro pensamiento! Principio y fin juntos, un ciclo que se repite… ¡Un complejo “todo” universal!

***

Bien, de esta manera concluyo el monólogo o discurso de divagación o disertación conmigo misma, sobre muchos conceptos que me inquietan y que sé que quizá nunca llegue a dilucidar del todo, al menos en este mundo físico que “conocemos”, pero es un breve intento de acercamiento a “todo” y a “nada” o simple ejercicio de razonamiento existencialista, hasta que se logre la plena unión con el “todo” absoluto o con la globalidad del Cosmos y su *“multi-dimensionalidad”.

Ahora, en plena era digital y virtual, en la cual la difusión de las cosas es al parecer, más fácil y rápida en nuestra “aldea global”, haciéndose menos notorias las distancias físicas y más accequibles los caminos, no sé bien que haré con este texto, además de mostrárselo a las personas más cercanas, como pasa generalmente con todo lo que hago en los ámbitos musical y literario, para compartirlo con los “de-más”, hasta que me decida de verdad, pues la idea del quehacer de todos es indefectiblemente social, a pesar de toda la parafernalia crítica y cierta sobre las fallas del sistema en que vivimos, predominantemente consumista, injusto, coartador y vano. Sin embargo, espero haber sido al menos medianamente clara en lo que expuse al abrir mi “co-razón” y que el texto haya sido, en el mejor de los casos, interesante o entretenido para quien haya realizado su lectura hasta el final. Tampoco sé si finalmente le sirva para algo a alguien más, además de mí y sé que nadie entenderá las cosas tal como las concibe quien las produjo.

Como empecé con poesía, con estos versos termino, surgidos en instantes de desasosiego y de aterrizaje en la ¿“realidad”?, en los que uno concluye En el Silencio… “Co-razón *Introspec-tuando”, ¡lo simple, lo básico y quizá lo obvio!:

 

 

¡DUELE!

¡Cuánto duele saberlo,

cuánto lastima pensarlo,

y cuánto hiere sentirlo!

¡Como espinas en el corazón y dagas en el alma,

que día a día te punzan y te arrebatan la calma!

¿Por qué entró tanto frío donde ardía el amor?

Ilusiones perdidas en el laberinto del tiempo,

promesas heridas, cenizas de ilusión.

¡Fusión de esperanza, incertidumbre y dolor!

Se agotan las fuerzas en callado clamor

y se escapa la estrella que un día brilló.

¡Triste agonía de la salvación!

¡Cuánta tristeza saberlo,

cuánta nostalgia al pensarlo

y cuánto vacío al sentirlo!

Que poco a poco el Ser se va desgarrando,

en frágiles pétalos de llanto…

 

Por: Luz Stella Salazar López 

 

*Las palabras que están entre comillas y tienen un asterisco, no están dentro del Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española.

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2 comentarios en “Mis Reflexiones

  1. Introspección e interacción; el resultado de *“introspec-tuar” con uno mismo. Sin duda la tecnología ha cambiado un poco eso de interactuar, porque ¿quién me dice que no “interactúo” con alguien cuando hablamos usando mensajería instantánea? Pero ¿qué tanta interacción puede haber si muchas veces ni siquiera conocemos la voz de nuestro interlocutor o el tono en que dice las cosas? Le hablo a una pantalla que muchas veces tiene una foto de perfil, puede ser cualquiera, así no pertenezca a la persona pero eso nos genera confianza porque de alguna manera esa imagen nos revela parte de su personalidad. Aunque intente descifrarla solo por sus palabras nos acercamos y nos alejamos al mismo tiempo, porque entre más creo conocerle por la forma como escribe menos seguro estoy de que su esencia sea lo que puede escribir pensando sin prisa, corrigiendo la ortografía y borrando cuando no se sienta segura, detallando en cada letra que escribe sin recibir mi mirada o una interrupción de mi parte que la haga cambiar de parecer en lo que sea que escribirá, si acaso escribe y no envía solo un emoticón. La verdad creo que nunca sabré quién realmente es, solo me haré una idea vaga, lo que la “introspectuación”* me permita. Interesante reflexión Lusalo.

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    • Hola, Andrés… ¡¡Primero que todo, muchísimas gracias por leer y por tu interesante comentario!! 😉 Me alegra que te haya gustado la reflexión… 🙂 🙂 Es verdad lo que dices acerca de la interacción mediada por aparatos tecnológicos, en este caso, específicamente por chat. Considero que sí hay interacción, pero como manifiestas, aunque en ocasiones se coincida con la otra persona en línea, nunca será lo mismo que si estuviéramos con ella frente a frente. Hay en este tipo de comunicación o interacción escrita, la opción de corregir, borrar, reescribir, editar. Sin embargo, creo que la esencia de la persona está allí, y la percibimos. Lo delicado es que no sabemos qué tan sincera o diáfanamente la deja ver. Ahí sí podemos llevarnos sorpresas no gratas o decepciones. Pese a eso, también encontramos personas sinceras, que se dejan percibir o se manifiestan tal como son, y podemos captar su esencia sin maquillajes. Pero tal vez sean menos frecuentes los casos en que prime la sinceridad. No se sabe a ciencia cierta, jejej. Igualmente, en chat uno tiende a escribir similar a como hablaría. Aunque no sé si todos lo hacemos de esa manera. Por otra parte, lo que expresas de la foto como complemento para uno construir o descifrar a alguien, en unas ocasiones sirve, en otras no. Cuando la persona comparte su foto acorde con la realidad, es un buen elemento para ayudar a crear las empatías, lazos de afecto o amistades. De otro lado, también pienso que aún en la interacción frente a frente, igualmente se pueden presentar mal entendidos o falsas percepciones sobre las personas, ya que al igual que en el chat, hay quienes pueden “actuar” o no ser sinceros. Creo que las relaciones humanas son bastante complejas y cada sujeto es un mundo susceptible de constante descubrimiento y cambio. Algunos son más difíciles de comprender o de descifrar que otros. Además, de igual forma influye la subjetividad de quien percibe o del receptor. En fin, hay mucha tela de dónde cortar, jejej… Y es rico hacer estas reflexiones -al menos para mí-, jajaj, y parece que para ti también… Todavía más complicado, si a veces nosotros mismos no nos conocemos bien, imagínate al indagar en el otro y tratar de definirlo. Y bien, chévere poder hablar de estas cosas así no sea face to face, jajaj, y profundizar, pero como uno de los males o una de las limitantes en este mundo es la escasez de tiempo, o la inadecuada organización de actividades en el mismo, dejo hasta aquí por lo pronto mi retroalimentación a tu mensaje. Interacciones como ésta, son desde
      mi punto de vista, pinceladas producto de la combinación de la introspección y la interacción… “Co-razón introspec-tuando”, jejej… ¡¡Gustazo de estar empezando a conocerte e interactuar contigo!! Un abrazo y gracias de nuevo por tu tiempo, tu interés y por dejar tu huella en mi ventanita… 😉 🙂 ¡¡Bienvenido siempre!!

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